La halitosis, o mal aliento, es una condición que afecta a millones de personas alrededor del mundo, incidiendo significativamente en su calidad de vida y relaciones interpersonales. Esta afección puede ser indicativa de diversas condiciones de salud, desde problemas bucales hasta enfermedades sistémicas, lo que subraya la importancia de su correcta identificación y manejo. Los síntomas van más allá del mal olor bucal, incluyendo sensación de sequedad o mal sabor, lo que a menudo lleva a las personas a buscar soluciones y tratamientos eficaces.

La halitosis puede ser causada por múltiples factores, incluida la presencia de bacterias en la boca, enfermedades gastrointestinales, deficiencias en los hábitos de higiene y el consumo de ciertos alimentos. El tratamiento para combatirla varía desde la toma de medicamentos, realización de otras intervenciones médicas, a la mejora en la higiene de tu boca, y la dieta.
El diagnóstico de halitosis no solo permite mejorar la calidad de vida de las personas con mal aliento, sino también detectar y tratar con antelación otros trastornos graves. La comprensión de las relaciones de la halitosis con otras enfermedades es clave para tratarla y mejorar el bienestar general de los afectados.
¿Qué es la halitosis?
La halitosis, comúnmente conocida como mal aliento, es una condición caracterizada por un olor desagradable que emana de la boca. Esta condición es transitoria o crónica, dependiendo de la causa subyacente.
Según la Academia Americana de Periodontología (AAP), la halitosis también recibe los nombres de fetor ex ore, fetor oris, y estomatodisodia.
La producción de olores en la halitosis resulta de la presencia y actividades de las bacterias dentro de la cavidad oral. Estos microorganismos prosperan a partir de partículas de alimentos, restos celulares y placa dental, liberando compuestos volátiles de azufre que contribuyen al mal olor característico. La mala higiene bucal es un contribuyente significativo a la halitosis, ya que permite la acumulación de placa dental y el crecimiento bacteriano. Ciertas afecciones, como la enfermedad periodontal, exacerban la severidad del mal aliento debido a la infección asociada y la descomposición del tejido, proporcionando además sustratos para el metabolismo bacteriano. La lengua, con su amplia superficie y abundantes grietas, también alberga bacterias productoras de olores, sobre todo en la parte posterior donde la limpieza es menos rigurosa.
La halitosis a veces es la manifestación de problemas sistémicos más amplios. Sirve como uno de los signos y síntomas indicativos de una enfermedad subyacente. Por ejemplo, el mal aliento persistente, a pesar de una higiene bucal adecuada, es señal de infecciones del tracto respiratorio, diabetes o trastornos gastrointestinales. Los trastornos que afectan la respiración y las fosas nasales, como la sinusitis o la bronquitis, son capaces de alterar el flujo normal de aire a través de la boca, contribuyendo potencialmente a olores orales desagradables.
El olor del aliento es influenciado por alimentos, hábitos y medicamentos. Los alimentos con olores fuertes, como el ajo y la cebolla, son absorbidos por el torrente sanguíneo y afectan al aliento al exhalar. Fumar, consumir alcohol y ciertos medicamentos causan sequedad en la boca, lo que reduce el flujo de saliva, reduciendo la limpieza de la boca y aumentando la proliferación de bacterias. Los controles dentales regulares, la limpieza adecuada de la lengua, las prácticas correctas de higiene bucal, la hidratación y el manejo de las condiciones de salud existentes previenen y facilitan el manejo de la halitosis, lo que garantiza que la boca permanezca libre de olores que dañen el aspecto personal.
¿Cuáles son los tipos de halitosis?
Dependiendo de la clasificación, los tipos de halitosis son halitosis verdadera (patológica o fisiológica), pseudo-halitosis, y halitofobia, halitosis intra-oral y halitosis extra-oral (transmitida por sangre, no transmitida por sangre), o tipo 0, tipo 1, tipo 2, tipo 3, tipo 4, y tipo 5.
La primera clasificación o clasificación de Miyazaki et al. incluye a la halitosis verdadera (o genuina), pseudo-halitosis y halitosis psicológica. Están listadas debajo.
- Halitosis verdadera. Se caracteriza porque la persona afectada presenta un hedor en su aliento superior al aceptado socialmente. Se subclasifica en los 2 tipos listados a continuación.
- Halitosis fisiológica. Es aquella que se origina a raíz de los procesos fisiológicos del cuerpo. Es transitoria y ocurre en personas sanas. La halitosis matutina, el aliento desagradable provocado por la falta de ingesta de alimentos, el estancamiento de restos alimenticios y células epiteliales, etc. están incluidos en este subgrupo.
- Halitosis patológica. Cuando la halitosis es persistente y provocada por enfermedades se estipula como halitosis patológica. Se subdivide en 2 categorías, halitosis oral y halitosis extra-oral.
- Halitosis oral. Es aquella halitosis patológica que se origina en la cavidad oral. La enfermedad periodontal, la boca seca, los alimentos impactados y descompuestos, la pericoronaritis, las infecciones pulpares y prótesis defectuosas son ejemplos de halitosis oral. Un 90% de las halitosis tienen su origen en la boca. Los dos tercios posteriores de la lengua suelen albergar la mayor cantidad de bacterias causantes de la halitosis oral.
- Halitosis extra-oral. Son las halitosis provocadas por enfermedades de origen distinto a la cavidad bucal. Las afecciones como enfermedades digestivas, enfermedades respiratorias, sinusitis, fallas hepáticas, cetoacidosis diabética, rinitis, etc. que provocan halitosis como síntoma son categorizadas como halitosis extra-oral según la clasificación de Miyazaki.
- Pseudo-halitosis. La presentan personas que han padecido halitosis y ha sido tratada con efectividad, pero que a pesar de ello, insisten en que la halitosis permanece. El resto de personas no perciben mal olor en la persona que sufre pseudo-halitosis. El miedo del sujeto le lleva a experimentar incredulidad y rechaza la idea de que su halitosis ha sido tratada correctamente.
- Halitofobia. La halitosis es imaginaria y el individuo no la padece, no obstante, piensa que su aliento es desagradable. La halitofobia o halitosis imaginaria detrimenta la vida de la persona que la sufre porque altera sus interacciones sociales y lo impulsa a aislarse socialmente.

La segunda clasificación o clasificación de A. Tangerman y E. G. Winkel categoriza a la halitosis en halitosis intra-oral y extra-oral.
- Halitosis intra-oral. Es aquella que se origina en la cavidad oral. Se provoca por la degradación bacteriana de aminoácidos. Se da a causa de reservorios bacterianos o a patologías bucodentales. Es la más común y habitualmente es originada por la emisión bacteriana de metil mercaptano y en menor medida de sulfuro de hidrógeno, según un estudio conducido por Tangerman y Winkel el 4 de marzo de 2010. El mal olor del aliento solo se expele por la exhalación oral. La halitosis intra-oral es tratada, en general, eliminando los reservorios bacterianos con enjuagues bucales y raspadores linguales.
- Halitosis extra-oral. Es aquel mal aliento que se origina fuera de la cavidad oral. Representa un 5% – 10% de los casos totales de halitosis. Se manifiesta a causas de enfermedades subyacentes, incluso graves y suele requerir tratamientos complejos. Es ocasionada mayoritariamente por altos niveles de dimetilsulfuro, al igual que la halitosis extra-oral transmitida por sangre según el mismo estudio conducido en 2010. La mayoría de pacientes que la sufren expulsan mal olor en la exhalación bucal y nasal. Se subdivide en 2 categorías.
- Transmitida por vía hemática. Proceden de afecciones sistémicas, medicaciones, ciertos alimentos y trastornos metabólicos.
- No transmitida por vía hemática.

Existe otra clasificación muy poco mencionada, la clasificación de Motta et al. que divide a la halitosis en 2 grupos, halitosis primaria y halitosis secundaria.
- Halitosis primaria. Se refiere a la halitosis provocada por la respiración exhalada por los pulmones.
- Halitosis secundaria. Se refiere a la halitosis originada en la boca o en los conductos respiratorios superiores.
La tercera clasificación más aceptada se recoge en el estudio de M. Aydin titulado Halitosis: a new definition and classification publicado en la British Dental Journal. Clasifica al mal aliento en 6 tipos, están listados debajo.
- Tipo 0 o halitosis fisiológica. La halitosis de tipo 0 abarca la las contribuciones fisiológicas de la halitosis oral, de las vías respiratorias, gastroesofágica, sanguínea y subjetiva que están potencialmente presentes en personas sanas, independientemente de la combinación. Cualquier humano sano tiene actividad bacteriana en la boca y en las mucosas de las vías respiratorias. El mal aliento se debe, en muy raros casos, a la fuga de gases del tracto gastroesofágico, y a gases transportados por la sangre que se transfieren al aliento exhalado durante el intercambio de gases en los alvéolos pulmonares.
- Tipo 1 o halitosis oral. Es causada por compuestos orgánicos volátiles (COV) y aminas como la putrescina, cadaverina y trimetilamina. Existen más de 3.481 componentes que influyen y han sido detectados en el aliento. Las fluctuaciones en la composición de la microbiota, el sustrato nutritivo disponible para las bacterias anaerobias, y el metabolismo bacteriano determinan la composición y el olor del aliento. M. Aydin afirma, «otras causas de la halitosis oral son enfermedad periodontal, gingivitis ulcerativa necrotizante aguda, osteorradionecrosis, grandes cavidades cariosas, sangre/trombos (por ejemplo, alveolos secos), ulceración, empaquetamiento interdental de alimentos, prótesis orales (dentaduras postizas, aparatos de ortodoncia, puentes).»
- Tipo 2 o halitosis de las vías respiratorias. El mal olor se origina en las vías respiratorias en cualquier lugar desde la nariz hasta los alveolos. Gases olorosos producidos por patógenos respiratorios se mezclan con al aire exhalado y se expelen por la nariz o boca causando halitosis de tipo 2. En este tipo se incluyen afecciones causantes como rinosinusitis, amigdalitis, faringitis, laringitis, bronquitis, neumonía, traqueítis, bronquiectasias, tuberculosis, cuerpos extraños nasales, rinolitos, rinitis atrófica (ozena), abscesos (periamigdalinos, nasofaríngeos, pulmonares) y carcinomas (nasales, sinusales, faríngeos, pulmonares). 6 estudios citados en el trabajo de investigación de Aydin indican que la halitosis de las vías respiratorias afecta entre un 2.9% y un 10% de las personas afectadas por fetor ex ore.
- Tipo 3 o halitosis gastroesofágica. Se produce por la fuga de odorantes volátiles desde el estómago al esófago hasta la boca y nariz. Afecciones asociadas a la halitosis tipo 3 son la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), la gastritis relacionada con Helicobacter pylori, las fístulas gastrocólicas, el divertículo de Zenker y los divertículos hipofaríngeos, entre otras.
- Tipo 4 o halitosis transmitida por la sangre. Ocurre cuando las sustancias químicas volátiles de la circulación sistémica se transfieren al aliento exhalado durante el intercambio gaseoso alveolar. Los gases volátiles exhalados en la halitosis tipo 4 se observan en la diabetes mellitus, la apnea del sueño, la infección por Helicobacter pylori, la anemia falciforme, el asma, el cáncer de mama, el carcinoma pulmonar, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la fibrosis quística, las enfermedades hepáticas, la cirrosis, la uremia, la insuficiencia renal y la trimethylaminuria (TMAU).
- Tipo 5 o halitosis subjetiva. Aydin define la halitosis tipo 5 como «queja de halitosis sin confirmación objetiva de halitosis por otras personas o lecturas del halitómetro.» Existen 2 tipos de halitosis tipo 5, están listadas debajo.
- Halitosis psicológica. Personas con Síndrome de Referencia Olfatoria (SRO) son proclives a padecer halitosis psicológica.
- Halitosis neurológica. Surge a raíz de efectos secundarios de la medicación, hipotiroidismo, hiposalivación, falta de nutrientes (zinc, cobre, hierro y vitaminas A y B12), traumatismos y tumores que afectan al centro olfativo en el cerebro, lesiones nerviosas (glosofaríngeo, vago, cordal timpánico, olfativo), enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Alzheimer y Huntington), contaminantes ambientales (tabaquismo), abuso de drogas y determinados alimentos están implicados en las quejas subjetivas de halitosis neurológica.

¿Cuáles son los síntomas de la halitosis?
El síntoma principal de la halitosis, comúnmente conocida como mal aliento, es un olor desagradable que emana de la boca y que otros notan. La intensidad y la característica de este olor varían dependiendo de la causa subyacente. Debajo está listado un desglose de los 8 síntomas asociados.
- Olor desagradable persistente. La halitosis provoca un mal olor persistente que proviene de la boca y que persiste a pesar de las prácticas regulares de higiene oral.
- Boca seca o xerostomía. La boca seca a menudo acompaña a la halitosis porque la saliva limpia la boca y la elimina las partículas que causan olor.
- Mal sabor. Se conoce como disgeusia. Las personas que experimentan halitosis pueden notar un sabor desagradable persistente en su boca, que es un factor que contribuye al mal aliento.
- Saliva espesa. Cuando la saliva se vuelve espesa o pegajosa, indica un problema con la producción de saliva, lo que provoca mal aliento ya que la acción limpiadora natural de la saliva se ve mermada.
- Lengua recubierta. Un síntoma común asociado con la halitosis es la presencia de una capa blanca o amarilla en la lengua, donde las bacterias y las partículas de alimentos quedan atrapadas, produciendo hedor.
- Goteo nasal posterior. La acumulación de moco en la parte posterior de la garganta y la cavidad nasal, conocida como goteo nasal posterior, provoca mal aliento ya que el moco proporciona un caldo de cultivo para las bacterias.
- Cambios en el gusto. Junto con la disgeusia, las personas experimentan cambios en su sentido del gusto que, aunque no es directamente un signo de mal aliento, a menudo está relacionado con afecciones que contribuyen a la halitosis.
- Mal aliento matutino. El mal aliento es más perceptible al despertarse debido a la disminución de la producción de saliva durante el sueño, lo que seca la boca y concentra los olores más.

Los síntomas de la halitosis pueden indicar causas transitorias, como el consumo de ciertos alimentos. La persistencia de la halitosis requiere de más investigación para identificar sus causas y tratarla.
¿Qué causa halitosis?
La halitosis tiene causas intra-orales y extra-orales tanto patológicas como no patológicas. Surge de la presencia y actividades de bacterias en la boca, produciendo compuestos orgánicos volátiles que emiten mal olor. Los principales compuestos volátiles son compuestos azufrados, compuestos aromáticos, compuestos nitrogenados, aminas, ácidos grasos de cadena corta, alcoholes o compuestos fenílicos, compuestos alifáticos y cetonas. Los factores que contribuyen al desarrollo y persistencia de la halitosis son 20, están listados debajo.
- Higiene bucal deficiente. Un 90% de las halitosis se originan en la cavidad oral, y alrededor de un 85% de esas halitosis se originan por una higiene bucodental inadecuada. La higiene bucodental inadecuada causa que las partículas de comida permanezcan en la boca, lo que provoca el crecimiento bacteriano en los dientes, las encías y la lengua. La acumulación de placa causa la afección, ya que la placa alberga bacterias que producen olores desagradables.
- Lengua sucia. Las papilas en la lengua atrapan partículas de comida, células epiteliales muertas y bacterias, lo que contribuye al mal aliento. Las partes de la lengua que albergan la mayor cantidad de bacterias son sus 2 partes posteriores. La limpieza regular de la lengua es necesaria para mantener la higiene bucal y prevenir la halitosis.
- Enfermedades de las encías. La gingivitis y la periodontitis contribuyen directamente a la halitosis. Las bacterias gramnegativas anaerobias que se encuentran en el tejido de las encías enfermas emiten compuestos sulfurosos volátiles apestosos. Estas bacterias pueden ser difíciles de erradicar y resistentes a las prácticas regulares de higiene bucal.
- Mal aliento matutino. Es una ocurrencia común debido a la disminución de la producción de saliva durante el sueño, conocida como xerostomía. La saliva tiene propiedades antibacterianas; por lo tanto, su flujo reducido por la noche conduce a un aumento de la actividad bacteriana y, posteriormente, a un olor desagradable al despertar. No obstante, esta halitosis es fisiológica y transitoria.
- Sinusitis y el goteo retronasal. Ambas patologías están asociadas con el mal aliento porque la descarga de infecciones nasales o sinusales fluye hacia la parte posterior de la garganta, proporcionando una fuente de alimento para las bacterias causantes del mal olor.
- Enfermedades respiratorias. La bronquitis, neumonía, etc. propician el crecimiento de bacterias en el tracto respiratorio, lo que contribuye al mal aliento.
- Infecciones en la boca. Incluidos los abscesos dentales y las aftas, producen malos olores debido a la presencia de bacterias y tejido en descomposición.
- Patologías gastrointestinales como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). La ERGE emite un olor ácido o agrio al aliento cuando el contenido del estómago regurgita hacia el esófago y la boca. Las infecciones por Helicobacter pylori producen consecuencias similares sobre el aliento.
- Ciertos alimentos. Alimentos como el ajo, la cebolla y las especias, afectan el olor del aliento a medida que se absorben en el torrente sanguíneo y luego son expulsados por los pulmones. Provocan una halitosis transitoria normal.
- Consumo de tabaco. Fumar causa halitosis no solo por el olor a tabaco en sí, sino también porque reseca la boca e incrementa el riesgo de sufrir enfermedad periodontal.
- Consumo de alcohol. Los etanoles presentes en el alcohol provocan sequedad de boca y olor residual, a menudo notable en personas con un mayor consumo.
- Cuerpos extraños alojados en la cavidad nasal. Se da especialmente en niños que insertan objetos en sus fosas nasales sin querer. Suele derivar en infecciones y malos olores concomitantes.
- Medicamentos farmacéuticos. Muchos fármacos provocan xerostomía y halitosis como efecto secundario.
- Afecciones crónicas como la diabetes. Las diabetes sin controlar aumenta el riesgo de enfermedad periodontal y produce un olor a aliento dulce o afrutado debido a la presencia de cetonas.
- Enfermedades hepáticas. Son capaces de provocar un tipo específico de mal aliento conocido como fetor hepático, un aroma dulce y mohoso causado por insuficiencia hepática.
- Cambios hormonales y metabólicos. El embarazo, la menstruación, la menopausia, la pubertad y otros cambios hormonales son capaces de provocar halitosis como efecto adverso asociado debido a incrementos en los niveles de estrógenos y otras hormonas.
- Cálculos amigdalinos o tonsilolitos. Los depósitos calcificados que se forman en las grietas de las amígdalas y emiten un fuerte olor debido a la presencia de bacterias productoras de azufre.
- Ciertas condiciones de salud. El síndrome de Sjögren, provocar xerostomía, exacerbando el problema del mal aliento.
- Causas psicológicas. Algunas personas creen padecer halitosis incluso si las mediciones médicas realizados sobre ellas estiman que están libres de halitosis.
- Causas neurológicas. Ciertos trastornos neurológicos provocan que el paciente perciba halitosis al alterar sus sentidos del olfato y gusto.
Un 10% de las personas afectadas por halitosis la sufren por causas extra-orales.
¿Qué compuestos volátiles sulfurados son responsables del mal aliento?
Los compuestos sulfurados responsables del mal aliento son 3, el sulfuro de hidrógeno (H₂S o ácido sulfhídrico), el metil mercaptano (CH₄S o CH₃SH), y el sulfuro de dimetilo (CH₃)₂S o dimetilsulfuro), según Hakan Çolak del Departamento de Periodontología de la Universidad Dental Kirikkale.

¿Qué son los compuesto volátiles sulfurados? Los compuestos sulfurados volátiles (CSV) son sustancias de desecho bacteriano que se obtienen de la metabolización de proteínas y que desprenden mal olor.
¿Qué microorganismos causan halitosis?
Los principales microorganismos que causan halitosis son las bacterias gramnegativas anaeróbicas (Bacteroides fundiliformis, Veillonella alcalescens, Fusobacterium polymorphum, Klebsiella pneumoniae) que a menudo se encuentran en las grietas de la lengua, entre los dientes y en las bolsas periodontales.
4 bacterias patógenas causantes de enfermedad periodontal, Treponema Denticola, Tannerella forsythia, Porphyromonas gingivalis, Prevotella intermedia, están relacionadas directamente con la halitosis.
Según estudio de S. Awano publicado en International Dental Journal, la presencia de Bacteroides forsythus (Tannerella forsythia), Porphyromonas gingivalis, y Prevotella intermedia influye en la producción de sulfuro de hidrógeno y metil mercaptano (compuestos sulfurados volátiles causantes de la halitosis). La presencia de Tannerella forsythia en sujetos con periodontitis está fuertemente correlacionada con la concentración de CSV en el aire de la boca.
Otros microorganismos asociados a la halitosis incluyen especies dentro de los géneros Bacteroides, Peptostreptococcus, Fusobacterium y Prevotella. Las Bacteroides spp., Peptostreptococcus spp., Fusobacterium spp. y Prevotella spp. descomponen proteínas y otros sustratos orgánicos presentes en el entorno oral, liberando CSV malolientes. Las bacterias Fusobacterium, en particular, realizan la simbiosis con otras bacterias patógenas incrementando la producción de compuestos malolientes. Las especies de Prevotella, que a menudo se encuentran asociadas con la inflamación gingival y periodontitis, contribuye a la halitosis a través del metabolismo de aminoácidos que resulta en la generación de CSV.
Una publicación del Journal of Natural Science, Biology and Medicine del autor Bahadır Uğur Aylıkcı identifica al menos 57 bacterias adicionales, tanto grampositivas como gramnegativas, que contribuyen a la halitosis. Están listados debajo.
Bacterias Grampositivas.
- Actinomyces israelii
- Actinomyces odontolyticus
- Actinomyces radiginae
- Actinomyces turicensis
- Otras Actinomyces spp.
- Bifidobacterium breve
- Collinsella aerofaciens
- Eubacterium lentum
- Eubacterium saburreum
- Eubacterium timidum
- Otras Eubacterium spp.
- Lactobacillus oris
- Lactobacillus plantarum
- Otras Lactobacillus spp.
- Peptostreptococcus anaerobius
- Peptostreptococcusmicros
- Otras Peptostreptococcus spp.
- Propionibacterium avidum
- Otras Propionibacterium spp.
Bacterias Gramnegativas.
- Bacteroides ureolyticus
- Campylobacter concisus
- Campylobacter gracilis
- Campylobacter mucosalis
- Campylobacter rectus
- Otras Campylobacter spp.
- Bacteroides loescheii
- Centipeda periodontii
- Dialister pneumosintes
- Eikenella corrodens
- Enterobacteriaceae
- Fusobacterium nucleatum
- Fusobacterium nucleatum vincentii
- Fusobacterium nucleatum nucleatum
- Fusobacterium nucleatum polymorphum
- Fusobacterium periodonticum
- Otras Fusobacterium spp.
- Leptotrichia buccalis
- Porphyromonas catoniae
- Porphyromonas endodontalis
- Porphyromonas gingivalis
- Otras Porphyromonas spp.
- Prevotella buccae
- Prevotella corporis
- Prevotella dentalis
- Prevotella intermedia/grupo nigrescens
- Prevotella loescheii
- Prevotella melaninogenica
- Prevotella oris
- Prevotella pallens
- Prevotella tannerae
- Otras Prevotella spp.
- Selenomonas flueggei
- Selenomonas infelix
- Otras Selenomonas spp.
- Veillonella sp.
- Treponema denticola
- Tannerella forsythensis
Las bacterias gramvariables Leptotrichia spp. y la Helicobacter pylori también provocan halitosis.
¿Puede la Helicobacter pylori provocar halitosis?
Sí, la Helicobacter pylori (H. pylori) puede causar halitosis. Helicobacter pylori, un tipo de bacteria que se encuentra principalmente en el estómago, es un agente causante común de infecciones del tracto gastrointestinal. Las infecciones causadas por la bacteria derivan en afecciones como gastritis y úlceras pépticas, las cuales están asociadas con la halitosis. La producción en el estómago de compuestos de azufre volátiles por parte de la Helicobacter pylori provoca el olor desagradable de la halitosis.
Según un estudio de Isabel Adler publicado en Helicobacter, la detección de H. pylori en la cavidad oral mediante diagnóstico histopatológico y biología molecular se confirmó en 40/46 pacientes (87%) con ardor, halitosis e hiperplasia lingual, y en 2/78 sujetos (2,6%) con otras enfermedades, mostrando una asociación directa entre H. pylori y la halitosis.
Wenhuan Dou del Departamento de Gastroenterología del Hospital de la Universidad de Soochow afirma que existen pruebas claras de que la infección por H. pylori se correlaciona con la halitosis. Y añade «la terapia de erradicación de H. pylori podría ser útil en aquellos pacientes con halitosis refractaria» en su estudio publicado en Medicine (Baltimore).
¿La halitosis se puede transmitir?
No, la halitosis no es contagiosa.
La halitosis no se puede transmitir de una persona a otra o entre humanos y animales. Ni el aliento ni la saliva contagian la halitosis, no obstante, si existe un intercambio de saliva de una cavidad oral afectada por halitosis a otra sana, se pueden transmitir los microorganismos que potencialmente causan el hedor.
Las halitosis provocadas por infecciones sí pueden ser transmitidas, ya que lo que se transmite es la infección que causa el mal aliento y no el mal aliento en sí. Las mascotas como los gatos y los perros también son susceptibles a experimentar mal aliento pero la condición es específica para el animal y no es transmisible a dueños u otras mascotas.
¿Cómo se diagnostica la halitosis?
Según un estudio de Monfort Codinach publicado en Avances de Odontología, se requiere prestar atención a la anamnesis para descartar las probabilidades de una causa sistémica, preguntar al paciente sobre diferentes aspectos de la halitosis, evaluar los aspectos psicológicos de la patología, realizar una minuciosa exploración oral y realizar pruebas complementarias.
El proceso de diagnóstico de la halitosis comienza con un examen físico completo, que incluye una evaluación de la higiene bucal. El dentista evalúa la salud oral del paciente, en busca de indicadores que propicien la proliferación de bacterias causantes del hedor. Se examina la cantidad de placa dental y se realiza un examen del estado de la lengua, ya que son refugios bacterianos comunes. El dentista también revisa el historial médico del paciente para identificar cualquier afección subyacente, como la enfermedad periodontal, que provoque la presencia de halitosis.
Realizadas las primeras evaluaciones, el dentista utiliza diversas técnicas para detectar y medir la gravedad del olor. Un método común es el uso de instrumentos especializados que detectan los compuestos volátiles de azufre. Se evalúan también muestras de saliva, ya que la falta de saliva puede exacerbar el crecimiento bacteriano. Los casos en los que la salud bucal del paciente es adecuada, el dentista investiga otras etiologías, que varían desde la dieta hasta la enfermedad sistemática, para precisar las fuentes no bucales de halitosis.
Las halitosis que emanan de la nariz u otras zonas del sistema respiratorio, son generalmente derivadas a un otorrinolaringólogo u otro especialista. Tal evaluación incluye probar el sentido del olfato, la nariz, el olor y los patrones de respiración del paciente, ya que los problemas nasales causan potencialmente mal aliento. Al descartar o identificar las contribuciones nasales y sinusales a la halitosis, se construye un plan de tratamiento más completo para salvaguardar la salud y bienestar del paciente.
¿Qué pruebas son utilizadas en el diagnóstico de la halitosis?
Las pruebas de diagnóstico para la halitosis implican procedimientos dirigidos a identificar la presencia e intensidad de las sustancias que producen olor en la boca y, ocasionalmente, en el tracto respiratorio o el estómago. Las pruebas van desde evaluaciones subjetivas hasta análisis cuantitativos objetivos hechos con tecnologías avanzadas. Se utilizan 10 pruebas, están listadas debajo.
- Medición organoléptica. Involucra a un examinador capacitado que utiliza su nariz para detectar y medir la naturaleza y la gravedad del olor del aliento emitido por el paciente. El grado de halitosis se califica típicamente usando la escala de Rosenberg, una escala numérica del 0 al 5, siendo el grado 0 «sin olor» y el grado 5 «el mayor hedor imaginable.» Para realizar la prueba se recomienda que el examinador se coloque a 10 centímetros (100 mm) de la boca del paciente.
- Uso del Halimeter o dispositivo de monitoreo de sulfuro. El dispositivo detecta compuestos sulfurados volátiles (CSV) en el aliento. El halímetro proporciona una medida cuantitativa de los CSV, ofreciendo una evaluación más objetiva que la aportada por la medición organoléptica. Según Monfort Codinach, «para tomar la muestra con el halitómetro (Halimeter) se inserta una cánula en la boca del paciente y se le pide que respire normalmente. Pasados treinta segundos aparecerá una cantidad medida en partes por millón (ppm), que será la cantidad de compuestos volátiles sulfurados presentes en la boca del paciente. Hablaremos de halitosis en aquellos pacientes cuyos resultados sean superiores a 75 ppm y dos o más en la prueba organoléptica.»
- Cromatografía de gases. Representa uno de los métodos más precisos para analizar el aliento. La técnica avanzada cuantifica la concentración de los 3 CSV más comunes y expresa sus niveles numéricamente. La cromatografía de gases proporciona información sobre la fuente potencial de halitosis al indicar los tipos de compuestos presentes. Los valores de hidrógeno de sulfuro superiores a 112 ppm y los valores de metanotiol superiores a 26 ppm son diagnosticados como halitosis.
La cromatografía de gases también es capaz de detectar enzimas específicas relacionadas con la halitosis. La beta-galactosidasa es una enzima presente en la saliva que se cuantifica mediante métodos cromatográficos. Un estudio publicado en Journal of Breath Research por el autor M. Yoneda afirma que los resultados indican que la actividad de la β-galactosidasa está correlacionada con la producción de mal olor. - Nariz electrónica. Es un sensor de diagnóstico creado para analizar muestras de aliento. El dispositivo utiliza matrices de sensores para identificar patrones y olores que apuntan a ciertas afecciones de salud o la presencia de compuestos químicos específicos.
- Sensores químicos. Distinguen compuestos específicos relacionados con la halitosis. Los sensores químicos reaccionan con sustancias químicas como el amoníaco, un marcador de ciertos tipos de actividad bacteriana y digestión de proteínas, que contribuye al mal aliento.
- Mediciones clínicas para medir el flujo de saliva. Los cambios en las características salivales pueden provocar sequedad bucal (xerostomía) y un consiguiente aumento del olor bucal.
- Evaluaciones microbiológicas de la flora oral. Obtener muestras de la microbiota oral de los pacientes ayuda a identificar especies bacterianas causantes del mal olor. Los cultivos bacterianos y el análisis microbiano basado en ADN ayudan en la tarea de identificación.
- Prueba BANA (N-benzoil-DL-arginina-2-naftilamida). Es un ensayo químico específico que detecta la presencia de bacterias causantes de halitosis al indicar la actividad enzimática que producen. Dependiendo de la bacteria se marca un olor u otro al degradarse en el sustrato de prueba.
- Pruebas de imagen. Los casos de halitosis que cuyo origen parece ser extra-oral son evaluados a partir de imágenes de diagnóstico, como rayos X, endoscopias o resonancias magnéticas. Las pruebas de imagen investigan los senos nasales, la garganta, el tracto respiratorio o el sistema gastrointestinal en busca de afecciones subyacentes que contribuyan al hedor bucal.
- Análisis de sangre. Se emplean para encontrar o descartar problemas sistémicos como la disfunción hepática o renal, asociados a la halitosis. Según un estudio de Curd ML Bollen publicado en International Journal of Oral Science, «el hígado puede estar implicado en el mal olor bucal. Debido a una función hepática reducida, los productos de desecho se eliminan a través de los pulmones, provocando el «fetor hepticus»: un olor dulce y excremental (el aliento de la muerte).»

¿Cómo se trata la halitosis?
Para tratar la halitosis se requiere de la utilización de técnicas de control mecánico (higiene bucal), técnicas de control químico y uso de probióticos.
El tratamiento a menudo comienza con la explicación e implementaciones de técnicas efectivas de higiene bucal. Esto incluye el cepillado de dientes consciente, el uso de hilo dental para limpiar las zonas interproximales, y sobre todo el uso de raspadores linguales y enjuagues bucales. Dichas prácticas de higiene previenen afecciones que provocan la deshidratación de los tejidos bucales y tratan la gran mayoría de halitosis causadas por placa bacteriana.
La utilización de enjuagues bucales antimicrobianos o antisépticos ayudan a reducir las bacterias que causan el mal aliento. Se recomiendan productos que contengan sustancias como clorhexidina para proporcionar un medio químico que reduzca las bacterias que causan el olor. Las pastas de dientes con fórmulas específicas para neutralizar los compuestos orgánicos volátiles del mal aliento también son beneficiosas. Algunas cremas dentales contienen zinc, que tiene propiedades que contrarrestan los compuestos volátiles de azufre.
La existencia de halitosis producida por problemas dentales como caries o enfermedad de las encías, requiere de un tratamiento que incluya limpieza profesional, empastes o terapias periodontales más especializadas. Del mismo modo, cuando existe la sospecha de que un problema de salud subyacente es la causa de la halitosis, como un trastorno gastrointestinal o una condición sistémica, se deriva al paciente a un profesional específico capaz de tratar la enfermedad causante del mal aliento.
Dejar de fumar o modificar la dieta, también desempeña un papel importante en el tratamiento del mal aliento. El uso de probióticos para el tratamiento de la halitosis también está ofreciendo resultados prometedores. Un estudio de M. Karbalaei publicado en New Microbes and New Infections menciona, «varios estudios sobre el alivio de la halitosis mediante el uso de probióticos han dado resultados satisfactorios. Los géneros Lactobacillus, Streptococcus y Weissella figuran entre los probióticos más útiles para la prevención o el tratamiento de la halitosis en la cavidad bucal.»
¿Cómo la higiene bucal afecta a la halitosis?
La higiene bucal previene, controla y trata la halitosis. Una higiene bucal efectiva interrumpe el hábitat bacteriano causante de la halitosis reduciendo la cantidad de CSV (culpables del hedor oral) que producen, reduciendo así la incidencia y gravedad del mal aliento.
Según M. Aydin, «los gases responsables de la halitosis oral son subproductos de la putrefacción de proteínas y glicoproteínas por la microbiota oral. La parte dorso-posterior de la lengua es el lugar halitógeno más importante, por tener tanto la mayor superficie como la mayor carga bacteriana, dentro de una biopelícula densamente poblada. Alrededor del 85% de los casos de halitosis oral están causados por una higiene oral deficiente, zonas de estancamiento de placa, gingivitis y recubrimiento lingual.»
Mantener una buena higiene bucal implica una rutina que no solo se centra en los dientes, sino que también aborda la salud de las encías y la limpieza de la lengua. El cepillado regular de los dientes elimina las partículas de alimentos y la placa. La placa sin eliminar provoca caries y enfermedad de las encías, dos enfermedades muy prevalentes a nivel global que causan como síntoma, halitosis. Del mismo modo, la lengua actúa como un depósito importante de bacterias, hongos, restos de comida y células muertas que incrementan la cantidad de gases malolientes generados. La lengua ha de limpiarse con regularidad para prevenir la halitosis.
Los enjuagues bucales ayuda a controlar los niveles de bacterias bucales y refrescan el aliento. Un estudio publicado el 9 de febrero de 2023 en International Journal of Dental Hygiene por Dicle Altindal demuestra que el usar enjuagues bucales de tomillo es efectivo en la reducción de la halitosis y gingivitis incluso para pacientes tratados de enfermedad periodontal.
La higiene bucal deficiente o debilitada incrementa la probabilidad de padecer halitosis. La xerostomía (afección que dificulta la higiene bucal) inhibe la acción de limpieza natural de la saliva, lo que permite la propagación de bacterias malolientes. Fumar contribuye a la boca seca e incrementa el mal olor al facilitar el desarrollo de enfermedades de las encías.
La adhesión diligente de un paciente a prácticas efectivas de higiene bucal, que incluyen cepillado, uso de hilo dental, limpieza de la lengua y uso de enjuague bucal, además la evasión de factores de riesgo como fumar, minimizan el riesgo y la presencia de halitosis.
¿Cómo el raspado lingual ayuda a tratar la halitosis?
El raspado de lengua elimina las bacterias, restos de comida, hongos y células epiteliales muertas que se acumulan en las grietas de la lengua previniendo y disminuyendo las probabilidades de sufrir mal aliento. La eliminación de estos residuos reduce la cantidad de compuestos sulfurados volátiles emitidos por las bacterias de la boca, minimizando el hedor oral.
La Dra. Isabelle Laleman, periodontóloga e investigadora afirma que, la carga bacteriana que anida en el recubrimiento de la lengua resulta ser el causante dominante de la halitosis.
Adicionalmente, un estudio de Rainer Seemann D.M.D. publicado en Journal of the American Dental Association muestra la efectividad de la limpieza lingual en el tratamiento de la halitosis. En el estudio se observa una reducción de los niveles de CSV del 33% usando el cepillo de dientes para limpiar la lengua, 40% empleando un raspador lingual, y 42% utilizando un limpiador lingual.
El uso de un limpiador de lengua, en lugar de un cepillo de dientes, es más eficaz para abordar la textura y la superficie únicas de la lengua. El raspador de lengua se adapta a los contornos de la lengua y, por tanto elimina más sustancias ofensivas. La limpieza lingual regular reduce el mal aliento al eliminar físicamente la biopelícula bacteriana que recubre la lengua.
¿Cómo el enjuague bucal ayuda a tratar la halitosis?
El enjuague bucal ayuda a controlar la halitosis. Los enjuagues bucales funcionan como complemento a las prácticas regulares de higiene bucal, ofreciendo una capa adicional de limpieza más allá del cepillado y del uso de hilo dental. El enjuague bucal en forma líquida alcanza lugares en la boca que son susceptibles a pasarse por alto empleando otros métodos, como las grietas profundas de la lengua donde a menudo se acumulan bacterias, células epiteliales muertas y residuos alimenticios causantes del mal aliento.
Los ingredientes activos presentes en los enjuagues bucales, como la clorhexidina, el cloruro de cetilpiridinio, los aceites esenciales, el flúor y el peróxido, atacan a las bacterias patógenas causantes de la halitosis, lo que ayuda a reducir su número e inhibe su capacidad de producir compuestos malolientes. La clorhexidina, por ejemplo, tiene agentes antimicrobianos que reducen eficazmente el crecimiento bacteriano, mientras que compuestos como el cloruro de cetilpiridinio proporcionan una neutralización más inmediata de los malos olores. Los elementos antioxidantes en algunas formulaciones descomponen los compuestos volátiles de azufre.
Según un estudio de K. Yaegaki publicado en International Dental Journal, utilizar un enjuague bucal con clorhexidina es el método más eficaz para reducir el mal olor bucal. Sin embargo, la clorhexidina no debe utilizarse de forma rutinaria, por lo que se recomienda el uso de colutorios que contengan zinc para uso regular. Según otro estudio, de Erika H. De Boever D.D.S. publicado en el volumen 126 de The Journal of the American Dental Association, «el zinc, como ingrediente activo de los colutorios, disminuye el nivel de CSV mediante la formación de sulfuros de zinc no volátiles. Los colutorios que contienen clorhexidina (0,2%) disminuyen el pico de CSV en un 43%, y la puntuación organoléptica en un 50%. Además, se ha demostrado que la clorhexidina (0,12%) junto con la limpieza mecánica durante 1 semana reduce los CSV en un 73,3% y el olor bucal en un 68,6%.»
El enjuague bucal a menudo aumenta la producción de saliva; la saliva elimina constantemente los restos de comida y las bacterias, manteniendo un ambiente bucal más limpio y libre de halitosis.
¿Cómo la limpieza interdental ayuda a tratar la halitosis?
La limpieza interdental elimina la placa dental y las partículas de los alimentos de los espacios entre los dientes eliminando una gran cantidad de bacterias patógenas causantes de la halitosis. La mitigación de bacterias reduce la cantidad de compuestas sulfúricos volátiles excretados. Y la reducción de los CSV disminuye el hedor de la halitosis.
La limpieza interdental también previene la aparición de caries y de la enfermedad periodontal, dos de las causas principales de halitosis.
¿Cómo la dieta afecta a la halitosis?
La dieta impacta la calidad del aliento de forma directa ya que el proceso de digestión comienza en la boca y luego continúa en el sistema gastrointestinal. Los componentes de los alimentos se absorben al torrente sanguíneo y, con el tiempo, se exhalan a través de los pulmones, lo que afecta la respiración y el olor del aliento. Se sabe que ciertos alimentos contribuyen al mal aliento después de que se digieren y que su aroma llega a los pulmones, lo que imparte un olor distintivo al exhalar.
Comidas que incluyen altos niveles de ajo, cebolla o especias como el curry producen halitosis transitoria. Estos ingredientes contienen concentraciones altas de sulfuro que, una vez absorbidas por el intestino pasan al torrente sanguíneo, se transfieren a los pulmones y son exhaladas afectando al aliento. El consumo de alimentos y bebidas azucaradas, por otro lado, promueve la caries dental, que es un factor que contribuye al mal aliento. Las bacterias que están en la boca se alimentan del azúcar y la descomponen en ácidos que dañan el esmalte dental y generan olores desagradables.
Existen comidas que combaten la halitosis. Por ejemplo, las frutas, especialmente los cítricos, disminuyen los niveles de halitosis. Los cítricos estimulan la producción de saliva, lo cual ayuda a limpiar la boca mediante la neutralización de los componentes que producen el mal aliento y eliminando las partículas de comida. Consumir una dieta con altos niveles de agua, que incluya frutas y vegetales frescos, ayuda a mantener la boca húmeda y reduce aún más el mal aliento.
¿Qué alimentos provocan halitosis?
Los principales alimentos que provocan mal aliento son aquellos con concentraciones de sulfuro altas en su composición y con predisposición a incrementar la metabolización bacteriana de residuos en componentes sulfurosos volátiles. Son 8, están listados debajo.
- Ajo.
- Cebolla.
- Ciertas especies de curry.
- Lácteos.
- Rábano.
- Atún en conserva.
- Café.
- Alcohol.

¿Qué alimentos reducen la halitosis?
Los alimentos principales que reducen la halitosis presentan concentraciones de ácido nítrico, zinc y otros compuestos que neutralizan los compuestos sulfurosos volátiles causantes del mal olor de boca. Los alimentos que reducen la halitosis son 9. Son champiñones, arándanos, kiwi, té verde, zanahorias, apio, manzana, limón, y naranjas. Mantener una ingesta de agua regular aumenta la producción de saliva y disminuye la halitosis.
¿Cómo dejar de fumar afecta a la halitosis?
Dejar de fumar mejora la halitosis debido a los efectos directos e indirectos que tiene el consumo de tabaco sobre ella. Según Pamela Lee, médica del Departamento de Pediatría y Medicina Adolescente de la Universidad de Hong, «fumar no sólo aumenta la concentración de compuestos volátiles en la boca y los pulmones, sino que agrava aún más la situación debido a su efecto desecante sobre la mucosa oral.»
Fumar tabaco contribuye al mal aliento. El humo del tabaco tiene un olor fuerte que se adhiere a la boca, la garganta y los pulmones y que persiste incluso después de cepillarse los dientes. Partículas adicionales del tabaco permanecen en la boca al fumar aumentando el mal olor.
Fumar reduce la producción de saliva y causa potencialmente xerostomía incrementando la prosperidad de las bacterias patógenas que producen CSV en la cavidad oral. Consumir tabaco además aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad de las encías cuyos síntomas incluyen halitosis.
Dejar de fumar, por tanto, conduce a una mejoría en la salud oral y a una disminución de la halitosis, lo que afecta directamente el frescor del aliento. Eliminar la exposición constante al humo del tabaco, libra a la boca de el mal olor persistente. La recuperación del flujo de saliva al dejar de fumar ayuda a restaurar la defensa natural de la boca contra las bacterias, lo que reduce la presencia de los compuestos malolientes que producen. La mejora de la curación de las encías brindada por la saliva también reduce la prevalencia de gingivitis, periodontitis, y halitosis.
¿Cómo reducir la toma de alcohol afecta a la halitosis?
Reducir la toma de alcohol reduce los niveles de halitosis. El alcohol presente en las bebidas alcohólicas contribuye al mal aliento al secar la boca. Consumir alcohol reduce la producción de saliva. La saliva neutraliza los ácidos producidos por la placa y elimina las células muertas y las partículas de comida de la lengua, las encías y las mejillas. La permanencia de estas sustancias en la cavidad oral lleva a su descomposición y causa mal aliento.
La deshidratación resultante del consumo de etanol, disminuye aún más la disponibilidad de saliva, creando un entorno hospitalario para que las bacterias prosperen causantes de la halitosis prosperen.
Reducir la toma de alcohol mantiene el flujo de saliva y mejora la condición de las personas afectadas por halitosis. Fomentar prácticas alternativas, como masticar chicle e hidratarse con asiduidad, estimula la producción de saliva y ayudar a mitigar los efectos del alcohol sobre la halitosis.
¿Qué condiciones médicas contribuyen a la halitosis?
Más de 58 condiciones médicas contribuyen a la aparición de halitosis, según un estudio de Sameer A. Mokeem publicado en The Journal of Contemporary Dental Practice. Están listadas debajo.
Afecciones orales
- Gingivitis ulcerosa necrotizante aguda
- Gingivitis aguda
- Periodontitis crónica y agresiva
- Pericoronitis
- Alveolitis seca
- Xerostomía
- Ulceración oral
- Cáncer oral
Afecciones del tracto gastrointestinal
- Divertículo faringoesofágico (divertículo de Zenker)
- Reflujo gastroesofágico (ERGE)
- Infección por Helicobacter pylori
- Estenosis pilórica
- Hernia de hiato
- Síndrome del intestino irritable
- Intolerancia a la lactosa
- Inflamación gastrointestinal
- Obstrucción duodenal
- Neoplasia gastrointestinal
- Estreñimiento crónico
- Otras enfermedades gastrointestinales
Afecciones nasofaríngeas
- Sinusitis
- Cáncer de estómago
- Rinitis
- Goteo posnasal
- Cuerpos extraños u obstrucciones nasales
- Pólipos nasales
- Neoplasia nasal
- Amigdalitis
- Tonsilolitos
- Escaras post-amigdalectomía
- Faringitis
- Ulceración faríngea
- Cáncer faríngeo
- Laringitis
Afecciones respiratorias
- Infecciones de las vías respiratorias
- Absceso pulmonar
- Tuberculosis
- Bronquitis
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
- Bronquiectasias
- Cáncer de pulmón
Sistema hepático
- Cirrosis hepática
- Insuficiencia hepática (fetor hepaticus)
- Otras enfermedades hepáticas
Sistema renal
- Uremia
- Fallo renal
Sistema cardiovascular
- Leucemia
- Otras enfermedades hematológicas
Desórdenes genéticos
- Trimetilaminuria hereditaria (síndrome del olor a pescado)
- Cistinosis
- Déficit de dimetilglicina deshidrogenasa
- Hipermetioninemia
Desórdenes metabólicos
- Diabetes mellitus
- Cetoacidosis diabética
- Hipermetioninemia adquirida
- Trimetilaminuria no hereditaria
Otras condiciones médicas
- Enfermedad febril aguda (SFA)
- Menstruación (aliento menstrual)
- Impactación esofágica
- Consumo de tabaco
¿Qué medicamentos producen halitosis? Los medicamentos que producen halitosis son anfetaminas, antidepresivos, antipsicóticos, narcóticos, analgésicos, descongestionantes, antihistamínicos, diuréticos, algunos antihipertensivos, bloqueadores alfa, agonistas alfa, betabloqueantes, relajantes musculares, otros anticolinérgicos, antiparkinsonianos, ansiolíticos, anorexígenos, quimioterapia, hidrato de cloral, nitratos, nitritos, disulfiram, dimetilsulfóxido (DMSO) y cisteamina (2-aminoetanotiol, 2-mercaptoetilamina o mercaptamina).
¿Cuál es la relación entre la enfermedad periodontal y la halitosis?
La enfermedad periodontal conduce a la aparición de la halitosis debido a la alta cantidad de bacterias gramnegativas presentes en la cavidad oral y la producción de gases malolientes generado por ellas.
Un estudio de Sophie De Geest publicado en Periodontology 2000 explica la relación entre la enfermedad periodontal y la halitosis, «el mal olor bucal está causado principalmente por la degradación microbiana de aminoácidos azufrados y no azufrados en gases volátiles malolientes. Las bacterias gramnegativas anaerobias, las mismas especies que se han relacionado con las enfermedades periodontales, están especialmente implicadas en este proceso, lo que explica por qué los clínicos suelen asociar el mal olor bucal con la periodontitis. Algunos compuestos orgánicos volátiles hacen que los pacientes sean más propensos a la periodontitis, lo que respalda la relación entre mal olor y periodontitis.»
En estudios empíricos numerosos, la halitosis y la periodontitis a menudo se miden como variables dependientes e independientes, respectivamente, para determinar la fortaleza de su relación y su significancia estadística. La mala higiene oral, que conduce a la acumulación de placa bacteriana y sarro, facilita el crecimiento de bacterias anaeróbicas, que producen compuestos de azufre volátiles (CSV) responsables del mal olor. La gravedad de la halitosis a menudo se correlaciona con la profundidad de las bolsas periodontales y la cantidad de destrucción periodontal, lo que indica una conexión directa entre la gravedad de la periodontitis y la intensidad del mal aliento.
¿Cuál es la relación entre los tonsilolitos y la halitosis?
Los tonsilolitos producen halitosis en la boca. Los cálculos amigdalinos son depósitos calcificados que se forman en las grietas de las amígdalas cuando se acumulan bacterias, células muertas y otros desechos. Las infecciones y bacterias presentes en los cálculos producen olores sulfúricos que se mezclan con el aliento, provocando halitosis.
A. C. Dal Rio en su estudio Relationship between the presence of tonsilloliths and halitosis in patients with chronic caseous tonsillitis concluye, la presencia de un tonsilolito representa un riesgo 10 veces mayor de sufrir halitosis, especialmente en los pacientes con amigdalitis caseosa crónica.
¿Cuál es la relación entre la xerostomía y la halitosis?
La xerostomía incrementa el riesgo de padecer halitosis. La producción de saliva en la boca cumple una función bactericida necesaria para una higiene bucal adecuada. Una de las funciones principales de la saliva es limpiar la cavidad oral neutralizando los ácidos producidos por las bacterias, reduciendo así la carga microbiana que provoca mal aliento. La saliva también facilita la eliminación de partículas de alimentos con riesgo de descomponerse y producir malos olores.
La aparición de la xerostomía, reduce el flujo de saliva y compromete sus propiedades limpiadoras y de control lo que propicia que las bacterias proliferen en las grietas de la lengua y en los surcos gingivales. Las actividades metabólicas de las bacterias provocan compuestos sulfurosos volátiles y otro tipo de gases malolientes que se mezclan con el aliento provocando halitosis. La falta de humedad provocada por la xerostomía, adicionalmente, puede provocar la formación de lesiones en la mucosa oral, donde residen las bacterias, causando infecciones potenciales y un incremento de la generación de gases malolientes.
¿Cuál es la relación entre la sinusitis y la halitosis?
La sinusitis es una inflamación de los senos paranasales que produce potencialmente congestión nasal y rinorrea, donde las secreciones mucosas se originan frecuentemente desde la nariz. La patología por lo general hace que el individuo respire por la boca debido a que los conductos nasales están obstruidos. Respirar por la boca disminuye la producción de saliva, la cual neutraliza olores y elimina partículas de comida y bacterias. Por consiguiente, la sinusitis contribuye a la halitosis. Además, la sinusitis tiende a provocar goteo nasal, una afección en la que las secreciones mucosas de la nariz fluyen hacia la garganta, lo que proporciona bases adicionales para el crecimiento bacteriano y producción de olores fétidos. Las infecciones asociadas con la sinusitis también tienden a liberar compuestos que tienen un olor penetrante, contribuyendo así a la halitosis.
En el contexto de esta relación, cabe destacar que el mal aliento que surge a causa de la sinusitis generalmente no se resuelve con las prácticas típicas de higiene bucal por sí solas. Para tratar las causas subyacentes, es necesario tratar la sinusitis. Esto puede involucrar antibióticos para eliminar la infección, descongestionantes para reducir la congestión nasal u otras intervenciones que tengan como objetivo restaurar el funcionamiento normal de la nariz y los senos paranasales. Tratar la sinusitis alivia el goteo nasal, restaurando la respiración normal y el flujo de saliva, lo cual, a su vez, ayudar a remediar el mal aliento.
Un trabajo de investigación de Jaseem M. Al-Ansari publicado en Journal of Dentistry asoció la sinusitis crónica con la halitosis, además de otras afecciones gastrointestinales, higiene bucal deficiente y edad avanzada.
¿Cuál es la relación entre la enfermedad del reflujo gastroesofágico y la halitosis?
La enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE) es una condición en la que el ácido del estómago regresa al esófago, y se asocia con la halitosis. «La halitosis es un síntoma frecuente de la ERGE y puede considerarse una manifestación extraesofágica de la ERGE» concluye Menachem Moshkowitz, gastroenterólogo del Centro Médico de Sourasky, Tel Aviv.
La relación entre halitosis y ERGE se centra en la regurgitación de los ácidos estomacales, que transportan partículas de alimentos y bacterias desde el estómago a la boca. El reflujo altera la química de organoazufre que existe naturalmente en el entorno oral, y da lugar a la producción de compuestos volátiles de azufre causando mal aliento.
Los factores de riesgo como fumar agravan tanto la ERGE como la halitosis, mientras que dejar de fumar mejora los síntomas. El reflujo ácido persistente asociado con la ERGE también aumenta el riesgo de afecciones como la úlcera péptica y, en casos graves, el cáncer de estómago. Por lo tanto, el vínculo entre el estómago, la enfermedad del reflujo gastroesofágico, el esófago y el mal aliento es una interacción compleja que se aborda mejorando la higiene bucal y previniendo otras afecciones gastrointestinales.
¿Cuál es la relación entre el estreñimiento y la halitosis?
Un 9% de las halitosis están asociadas con causas extra-orales, como problemas en el tracto gastrointestinal, incluido el estreñimiento. El estreñimiento es la dificultad para defecar, a menudo caracterizada por movimientos intestinales poco frecuentes y el paso de heces duras y secas. El tiempo de tránsito prolongado de las heces durante el estreñimiento provoca un crecimiento excesivo de bacterias y la fermentación de alimentos en el intestino, lo que provoca gases que se liberan con cada movimiento gastrointestinal, causando la aparición de mal aliento.
La relación entre el estreñimiento y la halitosis se atribuye a la posibilidad de que los compuestos producidos durante la degradación de los alimentos se absorban en el torrente sanguíneo, se transporten a los pulmones y luego se expulsen durante la respiración, lo que provoca mal aliento.
El volumen 24 de Canadian Journal of Gastroenterology and Hepatology, contiene una publicación de Sivan Kinberg en la que afirma, «La patología gastrointestinal es muy frecuente en los pacientes con halitosis, independientemente de los hallazgos dentales u otorrinolaringológicos, y la mayoría de los pacientes mejoraron con el tratamiento.» Se recomienda una dieta rica en fibra dietética para promover movimientos intestinales regulares y prevenir el estreñimiento. Una dieta baja en fibra, por el contrario, contribuye a tiempos de tránsito más lentos en el tracto gastrointestinal, lo que aumenta el riesgo de estreñimiento, lo que a su vez incrementa el riesgo de sufrir mal aliento.
¿Cuál es la relación entre las enfermedades hepáticas y la halitosis?
La halitosis es un signo clínico que ha sido asociado con la enfermedad hepática. El hígado desempeña metaboliza y desintoxica el cuerpo, asegurando que se eliminen los compuestos dañinos. Las enfermedades hepáticas comprometen al hígado, disminuyendo sus capacidades, lo que lleva a la acumulación de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo. Toxinas, como el amoniaco o el metil mercaptano, tienden a liberarse a través de los pulmones cuando el hígado está enfermo y causan un olor fétido distintivo que se percibe como mal aliento.
Compuestos que exacerban potencialmente la halitosis en el contexto de la enfermedad hepática incluyen ácidos grasos volátiles como el ácido propiónico y el ácido valérico, junto con otros compuestos malolientes como el escatol. El metabolismo deficiente de los aminoácidos y las proteínas debido a la disfunción hepática aumenta la producción de tales sustancias. Además, la enfermedad hepática altera el equilibrio general de la flora gastrointestinal, lo que resulta en la producción de compuestos volátiles de azufre contribuyendo al fetor oris.
Un estudio de Dong-Hun Han publicado en el Acta Ortodontológica Scandinavica sugiere una asociación entre la hepatitis viral y altos niveles de metil mercaptano en el aliento de pacientes afectados.
¿Cuál es la relación entre la diabetes y la halitosis?
La diabetes y la halitosis están interconectadas a través de vías fisiológicas y bioquímicas. Uno de los mecanismos principales es el impacto de los altos niveles de azúcar en la sangre, característicos de la diabetes, en el ambiente de la boca. Los niveles elevados de glucosa en la saliva promueven el crecimiento de bacterias, lo que provoca infecciones bucales, incluida la enfermedad periodontal que causa fetor ex ore como síntoma. Además, las personas con diabetes desarrollan sequedad en la boca lo que exacerba la halitosis.
La diabetes avanzada resulta en niveles alterados de hemoglobina glucosilada, lo que indica un control deficiente del azúcar en sangre, lo que afecta la hemodinámica y el sistema circulatorio, lo que provoca daño a los vasos sanguíneos. El daño en los vasos sanguíneos compromete el proceso natural de curación del cuerpo, haciéndolo más susceptible a infecciones, incluidas las de la boca, lo que exacerba aún más la halitosis. Un estudio de Mohammad S Al-Zahrani publicado en The Open Dentistry Journal reafirma la información revelando una asociación entre la halitosis y los niveles elevados de hemoglobina glucosilada (HbA1c) en pacientes con diabetes.
Las personas diabéticas suelen seguir una dieta orientada a controlar su afección, como una dieta baja en carbohidratos o rica en proteínas, lo que tiende a provocar la producción de cetonas, un compuesto orgánico que se libera en el aliento y la orina, emitiendo un distintivo y, a menudo, olor desagradable.
¿Cuál es la relación entre el cáncer y la halitosis?
El cáncer puede provocar halitosis como síntoma. Ciertos tipos de cáncer, sobre todo los que afectan la boca o las vías respiratorias superiores, producen cambios en el olor del aliento debido al metabolismo de las células cancerosas o por infecciones en el tejido afectado. Por ejemplo, las poliaminas producidas por la descomposición de células generan un olor desagradable que se identifica como halitosis.
En el caso del carcinoma escamoso, un tipo de cáncer comúnmente encontrado en la boca, el mal aliento persistente suele ir acompañado de otros signos y síntomas como disfonía, edema específico de cáncer, mal aliento inexplicable, dolor de oído, malestar en la boca y dolor persistente no relacionado con alguna enfermedad o condición conocida. El cáncer de pulmón está asociado con la halitosis debido al efecto que la enfermedad tiene en la respiración y al potencial de causar un olor distintivo.
¿Cómo la edad influye en la halitosis?
La edad aumenta el riesgo de desarrollar y padecer halitosis. La edad provoca cambios en la boca que afectan el equilibrio de la actividad microbiana, la producción de saliva y la salud oral en general, factores de riesgo de la halitosis.
En niños pequeños, el mal aliento es a menudo transitorio y suele estar relacionado con hábitos orales como chuparse el dedo o una mala higiene bucal. Los dientes primarios, también conocidos como dientes de leche, son más susceptibles a la caries si no se cuidan adecuadamente, y esta caries provocan un aliento maloliente.
A medida que las personas entran en la adolescencia, los cambios hormonales aumentan la susceptibilidad a enfermedades de las encías como la gingivitis, donde las encías se inflaman, fomentando un entorno donde prosperan las bacterias que causan el mal olor. Los adultos, por otro lado, pueden experimentar halitosis debido a la acumulación a largo plazo de placa, sarro, enfermedad periodontal o factores de estilo de vida como fumar y consumir alcohol.
Al seguir avanzando en edad, los adultos comienzan a sufrir de xerostomía en muchos casos, propiciando la aparición de halitosis. Sin la saliva adecuada, la boca se vuelve más vulnerable a infecciones como la candidiasis oral, que produce un mal olor. Los adultos mayores suelen tener restauraciones como coronas o puentes que aumentan la cantidad bacterias que causan mal olor en la cavidad oral si no se limpian meticulosamente. Las personas con dentaduras postizas también luchan contra la halitosis, especialmente si las dentaduras no se mantienen bien, no se ajustan correctamente o no se retiran regularmente para limpiarlas.
¿Qué causa halitosis durante el embarazo?
Los cambios hormonales y fisiológicos durante el embarazo causan mal aliento. Las fluctuaciones hormonales como el aumento de estrógeno y progesterona, afectan al funcionamiento normal del cuerpo, incluida la salud bucal. El aumento del flujo sanguíneo y los efectos hormonales provocan gingivitis del embarazo, lo cual causa potencialmente halitosis. Los niveles elevados de estrógeno y progesterona durante el embarazo también influyen en la composición de la saliva y la flora oral, creando un entorno en el que las bacterias prosperan y liberan compuestos malolientes al metabolizar restos alimenticios.
Las afecciones relacionadas con el embarazo, como las náuseas matutinas y los vómitos también desarrollan y exacerban el mal aliento. Los ácidos estomacales que ingresan a la boca durante los vómitos provocan un sabor y olor agrio temporal en la boca. Los vómitos aumentanel riesgo de erosión del esmalte dental, lo que puede exacerbar aún más la halitosis a través de áreas de alojamiento de bacterias adicionales, como superficies rugosas debido al daño ácido.
Un estudio de Omid Fakheran publicado en BMC Oral Health menciona que las embarazadas suelen referir algunos problemas relacionados con su mal aliento. La halitosis en las embarazadas puede ser halitosis verdadera detectada por los familiares o halitosis autopercibida. «Ambos trastornos disminuyen significativamente la autoestima de las mujeres y provocan un deterioro de las interacciones con otras personas» dice Omid.
Mantener una higiene bucal óptima durante el embarazo, incluido el cepillado regular de los dientes, el uso de hilo dental, la limpieza lingual, el uso de enjuagues bucales, y la asistencia a controles dentales, mitiga el riesgo de halitosis y salvaguarda la salud tanto de la madre como del feto en desarrollo.
¿Qué causa halitosis en niños?
La halitosis en los niños, incluidos bebés y niños pequeños, se atribuye a causas que van desde factores simples, como partículas de comida atoradas entre los dientes, hasta problemas de salud sistémicos. La causa más frecuentes de mal aliento en niños es la higiene bucal deficiente. Cuando los niños no se cepillan los dientes de manera regular o adecuada, quedan partículas de comida en la boca que causan un olor desagradable tras la actividad bacteriana. La acumulación de bacterias en la boca de los niños deriva en afecciones como gingivitis y caries dental, que exacerban el fetor oris.
Erica Amir, doctora en medicina dental, sugiere en su estudio Halitosis in Children que el mal olor en niños, al igual que en adultos, es causado primariamente por factores orales. Y señala una correlación (observada en niños) entre el mal olor nasal y oral debido a goteos posnasales.
Otras causas de halitosis en niños son la respiración bucal y la deshidratación. Un estudio conducido por Lara Jansiski Motta en 55 niños de una edad entre 3 y 14 años, demuestra una relación directa entre la halitosis y respirar por la boca. Los resultados del estudio publicado en Clinics concluyen, «Había un número significativamente mayor de chicos con el patrón de respiración bucal que de chicas. El 23,6% de los participantes no tenía olor bucal, el 12,7% tenía olor leve, el 12,7% tenía olor moderado y el 50,9% tenía olor fuerte.» La respiración bucal seca la saliva en la boca, lo que deriva en xerostomía y halitosis. La deshidratación afecta de manera similar a los niños, lo que causa mal aliento.
La halitosis puede indicar afecciones médicas subyacentes, como enfermedades respiratorias, infecciones en el oído, la nariz o la garganta, y enfermedades sistémicas como la diabetes. Los bebés a veces experimentar mal aliento debido a la candidiasis bucal, también conocida como muguet, una infección micótica en la boca. Además, ciertas restauraciones dentales pueden afectar negativamente el aliento del niño si no se ajustan bien o brindan espacios para que los alimentos queden atrapados.
En bebés, la limpieza ineficaz de la boca después de las tomas de leche genera un aliento con olor agrio, lo que destaca la importancia de mantener la limpieza bucal incluso antes de la erupción de los dientes. Los niños pequeños que han comenzado a consumir una gama más amplia de alimentos experimentan un mal aliento transitorio y normal debido a la ingestión de alimentos con olor, como ajo y cebolla. El cepillado regular de los dientes en los niños pequeños mitiga el problema.
¿Qué causa halitosis en personas mayores?
Las principales causas de halitosis en personas mayores son una higiene bucal deficiente, enfermedad periodontal y caries, las consecuencias de fumar, xerostomía, restauraciones, implantes y dentaduras postizas mal colocadas o limpiadas, y otras enfermedades de carácter sistémico o extra-oral.
La enfermedad periodontal afecta a una gran cantidad de personas mayores debido a sus capacidades motoras reducidas y a su propensión a sufrir otras patologías que les impidan realizar sus funciones físicas y psicológicas básicas. La gingivitis y periodontitis causan halitosis. La falta de limpiezas linguales por impedimentos de destreza aumenta la probabilidad de sufrir fetor oris.
La xerostomía suele afectar a las personas mayores debido a su predisposición a requerir medicamentos y fármacos que causan como efecto secundario boca seca. La reducción del flujo de saliva, también es una causa fisiológica normal que se da en personas de edad avanzada y causa mal aliento. La deshidratación aumenta el riesgo a padecer xerostomía y es habitual en ancianos. Según un estudio de Young Jin Kim y Kyung Min Park publicado en Journal of Korean Academy of Nursing declara, «los Ejercicios de Mejora de la Función Oral fueron eficaces para la salivación, la xerostomía y la halitosis en los ancianos.» Existen una serie de ejercicios que aumentan la calidad de vida en ancianos que padecen xerostomía y halitosis. Se recomienda practicarlos.
Las infecciones del tracto respiratorio, como la faringitis o las enfermedades pulmonares, y las afecciones como la sinusitis, que implican la inflamación de los senos paranasales, provocan secreciones que contribuyen al malestar de garganta y al mal aliento. Además, las enfermedades específicas del sistema respiratorio provocan la exhalación de olores distintos, que se registran como mal aliento persistente e indican un problema de salud subyacente.
El índice de cáncer aumenta con la edad y por tanto el índice de padecer halitosis como síntoma conexo a la malignidad de las células también incrementa. Los trabajos dentales son comunes en personas de edad avanzada. La limpieza de estos trabajos odontológicos es, a menudo, complicada y requiere de mucho tiempo, esfuerzo y sentidos agudos. Las personas mayores suelen tener peor vista que las personas jóvenes dificultándose el trabajo de limpieza de sus restauraciones. Enfermedades como la estomatitis protésica también son derivadas de esta problemática y genera potencialmente mal aliento como síntoma. Las consecuencias de fumar se acumulan con la edad y suelen derivar en problemas de salud severos y un sistema inmune deficiente que acaban derivando en halitosis como consecuencia colateral. Las personas mayores también son propensas a padecer diabetes y está asociada con la enfermedad periodontal y halitosis.
¿Las mascotas pueden sufrir halitosis?
Sí, las mascotas, especialmente perros y gatos, pueden sufrir halitosis. En los perros, una de las causas más comunes de halitosis es la enfermedad periodontal, una infección e inflamación de las estructuras alrededor de los dientes, incluidas las encías. Los gatos también son víctimas de condiciones dentales similares, incluida la acumulación de sarro, la gingivitis y la reabsorción de los dientes, lo que resulta potencialmente en halitosis.
Existen muchas mascotas con mala salud bucal, reflejada en la halitosis, que padecen una enfermedad periodontal graves capaces de afectar a su salud sistémica e incluso de alterar sus patrones de respiración debido a la incomodidad o infección. Se recomienda a los dueños de mascotas que presten mucha atención a la salud dental de sus mascotas y que consulten a un veterinario si se presenta un mal aliento persistente. Los veterinarios realizan exámenes completos de la boca de las mascotas, diagnostican enfermedades dentales e inician el tratamiento adecuado.
Los tratamientos de la halitosis y enfermedad periodontal en mascotas implican la limpieza profesional de los dientes del perro o gato, la extracción de cualquier diente enfermo y el cuidado dental continuo en el hogar. Mantener una buena higiene bucal, a través de medidas como cepillar los dientes de una mascota o proporcionarle masticables dentales, ayuda a mantener a raya la halitosis, asegurando una mejor salud general para las mascotas.