Las enfermedades bucodentales son un conjunto de condiciones que afectan la cavidad oral, incluyendo dientes, encías y tejidos de soporte. Los factores de riesgo de estas enfermedades son principalmente la ingesta de azúcar, el consumo de tabaco, de alcohol, la genética y una higiene bucal deficiente.

Según el Informe sobre la situación mundial de la salud bucodental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades bucales afectan a 3.5 mil millones de personas en todo el mundo. Las afecciones bucales más comunes son la caries y las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis). Las enfermedades de la boca impactan en la calidad de vida de las personas, y se relacionan con problemas de salud generales. La prevención, diagnóstico temprano y tratamiento de enfermedades dentales reducen la probabilidad de sufrir sangrado, dolor, abscesos, inflamación e infecciones.
En este artículo se evalúan las 21 enfermedades bucodentales más comunes mostradas en el diagrama debajo.

1. Caries
La caries es la enfermedad bucal más común que afecta a poblaciones de todo el mundo. Se trata de una enfermedad infecciosa multifactorial caracterizada por la desmineralización de la estructura de los dientes, que se debe a la acción primordial de bacterias productoras de ácidos que forman placa dental. Las bacterias metabolizan los azúcares de la dieta y producen ácidos que disuelven paulatinamente el esmalte y la dentina de los dientes, lo que desemboca en su descomposición.
La caries manifiesta diversos signos y síntomas dependiendo de la extensión y la ubicación de la descomposición. En sus etapas tempranas, la caries no presenta síntomas. A medida que avanza la descomposición dental, el paciente suele sentir dolor en las muelas al consumir comidas y bebidas dulces, calientes o frías. Otros signos son la aparición de orificios visibles en los dientes, manchas marrones, negras o blancas en la superficie dental e incluso dolor al morder.
Para prevenir el avance de la descomposición dental y la aparición de caries, es necesario cumplir con prácticas adecuadas de higiene bucal. El cepillado regular con pasta dental con flúor, el uso de hilo dental, y la disminución en el consumo de dulces y bebidas azucaradas son prácticas preventivas de higiene bucal. Los controles regulares realizados por los dentistas permiten la eliminación de la placa dental y el sarro, y propician la detección temprana y el tratamiento de las cavidades dentales antes de que provoquen daños significativos a la estructura de los dientes.

2. Gingivitis
La gingivitis es una afección común caracterizada por la inflamación de las encías, conocidas médicamente como gingiva. La gingivitis se erige como una de las enfermedades bucales más frecuentes, que afecta a una parte importante de la población en algún momento de su vida. Aparece por la acumulación de placa en los dientes. La incorrecta eliminación de la placa dental causa que las encías se irriten e hinchen, e incluso, provoca enrojecimiento o eritema de las encías.
Los síntomas de la gingivitis incluyen encías sensibles, sangrado fácil durante el cepillado o el uso de hilo dental y mal aliento persistente. La gingivitis evoluciona a una forma más grave de enfermedad de las encías conocida como periodontitis si no se trata. Esta progresión marca la transición de una inflamación simple a un enfermedad periodontal real, que resulta en daño al tejido blando y al hueso que sostiene los dientes, lo que aumenta los riesgos de perder dientes.
Tratar la gingivitis implica mantener buenas prácticas de higiene bucal, incluido el cepillado regular, el uso de hilo dental y los chequeos dentales para eliminar la placa y el sarro. Los profesionales dentales brindan orientación y procedimientos para abordar la gingivitis. El tratamiento tiene como objetivo reducir la inflamación, restaurar el estado saludable de la encía y evitar que la enfermedad progrese a periodontitis.

3. Periodontitis
La periodontitis es una progresión grave de la gingivitis que daña el periodonto (tejido blando alrededor del diente). La periodontitis es reconocida como una de las enfermedades bucodentales más frecuentes. Se inicia por la persistencia de infecciones dentales provocadas por la acumulación de placa que se extienden al periodonto cuando no se controlan. La piorrea es capaz de destruir las encías y dientes a medida que crece, lo que a menudo provoca su traslado a otras zonas de la boca y a la pérdida de piezas dentales. La enfermedad se caracteriza por inflamación de las encías, sangrado, formación de bolsas y la destrucción del ligamento periodontal y el hueso alveolar, que es la parte del hueso que alberga los alveolos dentales.
La progresión de la periodontitis se clasifica desde gingivitis temprana, donde solo la encía se ve afectada, hasta periodontitis avanzada, donde hay una destrucción tanto del tejido blando como del hueso que rodea los dientes. La progresión de la afección está influenciada por factores como la genética, el tabaquismo, la mala higiene bucal y enfermedades sistémicas como la diabetes. La periodontitis manifiesta síntomas como encías inflamadas, sensibles o retraídas, mal aliento persistente, pus entre los dientes y las encías, dientes flojos y cambios en los patrones de mordida.
El tratamiento de la periodontitis requiere un enfoque multifacético que involucra la eliminación mecánica de la placa bacteriana y el cálculo dental a través de una limpieza profesional, mejores prácticas de higiene bucal y terapias complementarias como antibióticos localizados o sistémicos para abordar el componente infeccioso. Los casos avanzados llegan a requerir intervenciones quirúrgicas para restaurar la salud periodontal y las estructuras de soporte de los dientes. Los chequeos dentales regulares facilitan la detección temprana y la intervención oportuna, reduciendo así el riesgo de daño irreversible al hueso y al diente y previniendo otras complicaciones de salud relacionadas con la enfermedad periodontal.

4. Halitosis
La halitosis, comúnmente conocida como mal aliento afecta a gran parte de la población. La afección se caracteriza por un olor desagradable que emana de la boca. Es transitoria o crónica, según sus causas. La halitosis se produce cuando la higiene bucal se descuida y las bacterias dañinas permanecen en la boca sin eliminar. Las bacterias crecen en exceso y originan compuestos sulfurados volátiles, causando mal olor en el aliento. La higiene bucal deficiente es a menudo el principal culpable de la aparición de halitosis.
En el espectro de las enfermedades bucodentales, la halitosis ocupa un lugar destacado debido a su impacto en las interacciones sociales y la autoestima individual. Las enfermedades dentales como caries y problemas periodontales exacerban la halitosis. La afección indica problemas de salud sistémicos cuando la persona que la sufre sigue una higiene bucal disciplinada diaria.
Se recomienda seguir un régimen riguroso de cuidado oral que incluya cepillado, uso de hilo dental y enjuagues bucales antisépticos para controlar y prevenir la halitosis. Los chequeos dentales regulares son recomendados. Además, las modificaciones en el estilo de vida, como mantenerse hidratado, evitar ciertos alimentos como el ajo, la leche o el café y dejar de fumar, ayudan a mitigar esta afección.
5. Erosión dental
La erosión dental, conocida clínicamente como desgaste dental erosivo, es la pérdida irreversible de la estructura dental debido a la disolución química por ácidos que no involucran bacterias. El proceso se inicia cuando los ácidos externos o intrínsecos entran en contacto con el esmalte dental, provocando una desmineralización progresiva de los tejidos duros de los dientes. A diferencia de las caries, que implican la acción destructiva de los ácidos producidos por las bacterias al metabolizar los azúcares, la erosión dental se produce sin la influencia de las bacterias bucales. Está impulsada, en cambio, por un proceso químico en el que los ácidos interactúan directamente con el esmalte dental, provocando la disolución de su contenido mineral.
Los factores que contribuyen a la erosión dental son los ácidos dietéticos presentes en alimentos y bebidas como las frutas cítricas, los refrescos y las bebidas deportivas, así como los ácidos gástricos resultantes de afecciones como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) que introducen contenidos ácidos en la cavidad bucal. Otros atributos ambientales y conductuales que propician esta enfermedad son ciertos medicamentos, la exposición laboral a ácidos y hábitos de estilo de vida como nadar con frecuencia en piscinas cloradas. El proceso de erosión es gradual y a menudo pasa desapercibido hasta que se producen cambios significativos, que muestran síntomas como sensibilidad dental, decoloración y alteraciones en la forma y apariencia de los dientes.
Las medidas preventivas e intervenciones para tratar la erosión dental tienen como objetivo minimizar la exposición a ácidos y mejorar la resistencia del esmalte dental. Los tratamientos incluyen acciones como la modificación de la dieta para reducir la ingesta de alimentos y bebidas ácidas, el uso de productos de cuidado dental que contienen flúor para fortalecer el esmalte y la implementación de hábitos protectores como enjuagarse con agua después de la exposición a ácidos. Para quienes padecen afecciones médicas como la ERGE, controlar la causa subyacente de la erosión dental es prioritario para mitigar sus efectos sobre la salud bucal. Los profesionales de la odontología también ofrecen tratamientos restauradores para reconstruir la estética y la funcionalidad de los dientes, aunque tales intervenciones requieren una consideración previa.

6. Sensibilidad dental
La sensibilidad dental, clínicamente conocida como hipersensibilidad dentinaria (HD), es un dolor agudo, repentino y transitorio que surge de la exposición de la dentina a estímulos externos como estímulos térmicos, evaporativos, táctiles, osmóticos o químicos.
La patogénesis de esta afección implica la exposición de los túbulos dentinarios localizados dentro de la dentina, la capa que sujeta el esmalte dental, al medio bucal. La exposición de la dentina ocurre por diversas razones, incluyendo la erosión del esmalte, la recesión de la encía o la pérdida del cemento que normalmente cubre la superficie de la raíz. Los túbulos dentinarios, una vez expuestos, se convierten en vías para que los estímulos lleguen a las terminaciones nerviosas, lo que resulta en el característico dolor breve y agudo asociado con la sensibilidad dental. Los desencadenantes comunes incluyen alimentos y bebidas frías, aire, alimentos dulces o ácidos y contacto directo, como el del cepillado o hilo dental.
Las estrategias para abordar la sensibilidad dental incluyen el uso de pasta de dientes desensibilizantes que contienen agentes como nitrato de potasio o fluoruro de estaño, componentes que sirven para obstruir los túbulos y disminuir la actividad nerviosa, proporcionando alivio, y los tratamientos en el consultorio que consisten en aplicar barnices y materiales restauradores para cubrir y proteger la dentina expuesta. Las medidas preventivas se centran en mantener una buena higiene bucal y evitar técnicas de cepillado agresivas que erosionen el esmalte y causen recesión gingival. Los chequeos dentales regulares son requeridos para monitorizar la progresión de la sensibilidad e intervenir de manera temprana, previniendo la exacerbación de la sensibilidad dental.
7. Candidiasis oral (muguet)
La candidiasis oral, conocida como muguet, es una infección micótica causada por varias especies de Candida, siendo la Candida albicans la más prevalente. Se manifiesta en la cavidad bucal y es una de las enfermedades bucales más comunes que afecta a personas de todas las edades, desde neonatos hasta ancianos. La candidiasis manifiesta lesiones de color blanquecino cremoso, en la lengua, en el interior de las mejillas, y potencialmente, en las encías, amígdalas y en la parte posterior de la garganta. Las lesiones ocasionadas por muguet tienden a elevarse ligeramente y causar molestias o sensación de ardor impidiendo tragar y saborear en casos graves.
Los factores que contribuyen al desarrollo de la candidiasis oral incluyen un sistema inmunitario debilitado, diabetes, el uso de antibióticos o corticosteroides, dentaduras postizas y cambios en la mucosa oral. Por ejemplo, los pacientes sometidos a quimioterapia o los que tienen VIH/SIDA corren un mayor riesgo de sufrir muguet debido a sus respuestas inmunitarias comprometidas. La candidiasis oral a menudo se observa en lactantes debido a sus sistemas inmunitarios inmaduros, y es una de las enfermedades bucodentales más comunes en este grupo demográfico. En los adultos, la mala higiene dental, el tabaquismo o la boca seca aumenta el riesgo de sufrir esta infección.
El diagnóstico de candidiasis oral implica un examen clínico, donde la presencia de las distintivas lesiones blancas proporciona una indicación clara de la afección. Realizar pruebas de laboratorio, como una biopsia o un hisopo, a veces es necesario para confirmar la presencia de especies de Candida. El tratamiento implica medicamentos antimicóticos, que se administran en diversas formas como pastillas, tabletas y enjuagues bucales líquidos. Una buena higiene bucal, el cuidado adecuado de la dentadura postiza y el control de las afecciones subyacentes, como la diabetes, forman parte del tratamiento y la prevención de las recaídas de la candidiasis oral. Los pacientes con infecciones persistentes han de pasar por una investigación para descubrir cualquier causa sistémica subyacente.

8. Abscesos dentales
Un absceso bucal, conocido como absceso dental, es una acumulación localizada de pus causada por una infección bacteriana dentro de las estructuras de la boca. Los abscesos surgen en diferentes regiones de la cavidad bucal, incluidos los dientes y las encías. Los abscesos son reacciones defensivas del cuerpo a una infección, donde el sistema inmunitario atrapa las bacterias patógenas en un espacio confinado lleno de pus, un líquido espeso que contiene bacterias, células muertas y residuos.
La causa principal de abscesos bucales es la proliferación de bacterias que invaden los tejidos dentales. La presencia de un absceso dental indica que existe una infección grave capaz de extenderse y causar complicaciones si no se aborda rápidamente.
Los síntomas de un absceso bucal varían según su localización y gravedad. Los síntomas comunes incluyen dolor punzante, hinchazón de la encía, sensibilidad a temperaturas frías o calientes y, en casos graves, fiebre e hinchazón de la cara. El avance un absceso dental da lugar a la aparición de un flemón dental, que es una inflamación facial más generalizada. Un examen completo por parte de un profesional dental es requerido para diagnosticar un absceso bucal. Se utilizan radiografías dentales para determinar la extensión de la infección. Las opciones de tratamiento se centran en erradicar la infección e incluyen drenaje del absceso, terapia con antibióticos, tratamiento del conducto radicular o extracción del diente, según la gravedad de la enfermedad.

9. Xerostomía
La xerostomía, comúnmente conocida como boca seca, es la afección caracterizada por una disminución en la producción de saliva, lo que lleva a una sensación persistente de sequedad en la boca. La saliva cumple múltiples funciones, que incluyen ayudar a la digestión, facilitar el gusto, proteger los dientes de las caries y proporcionar una defensa contra la invasión microbiana. La disminución de la cantidad de saliva en la boca tiene múltiples implicaciones en la vida diaria y se considera una de las enfermedades bucodentales más frecuentes. La disminución de la producción de saliva tiende a surgir a causa de enfermedades sistémicas como el síndrome de Sjögren, efectos secundarios de medicamentos, radioterapia que involucre regiones de la cabeza y el cuello y condiciones que afecten a la función de las glándulas salivales.
La xerostomía provoca complicaciones como dificultad para hablar, masticar y tragar. Las personas con esta afección tienden a experimentar una sensación de sabor alterada, dolor de garganta y una mayor susceptibilidad a caries dentales e infecciones bucales debido a la falta de saliva. La xerostomía impacta la calidad de vida de la persona afectada, ya que disminuye el apetito incrementando las posibilidades de causar desnutrición y deshidratación.
El manejo de la xerostomía se centra en el alivio de los síntomas y la estimulación de la producción de saliva cuando es posible. Se recomienda beber agua con regularidad y evitar sustancias que exacerben la sequedad bucal, como la cafeína y el alcohol a las personas que sufren xerostomía. Los sustitutos de saliva y los estimulantes, como chicles o pastillas sin azúcar, brindan un alivio temporal de la afección. Usar medicamentos recetados para estimular la secreción de saliva es una opción en algunos casos. Las buenas prácticas de higiene bucal controlan y previenen la xerostomía. Los chequeos dentales regulares también son recomendados para monitorizar el flujo de saliva y actuar en consecuencia.
10. Herpes oral
El herpes oral, conocido como herpes labial, es una enfermedad infecciosa común causada por el virus del herpes simple, tipo 1 (HSV-1). El herpes oral causa lesiones en la boca y alrededor, y tiene una gran incidencia entre las enfermedades orales a nivel mundial. Durante la infección inicial, el HSV-1 ataca a las membranas mucosas de la cavidad oral, lo que genera la formación de llagas o ampollas dolorosas en los labios, encías, lengua o la parte interna de las mejillas.
La transmisión del virus ocurre a través del contacto directo con saliva infectada, lesiones o incluso elementos como utensilios o bálsamos labiales usados por una persona con un brote activo. Después de la infección primaria, el virus permanece inactivo en el tejido nervioso de la cara. Periódicamente, es capaz de reactivarse, lo que genera episodios recurrentes de los síntomas. Los desencadenantes de la reactivación incluyen estrés, exposición al sol, fiebre, cambios hormonales e inmunodepresión.
El tratamiento del herpes oral se centra en reducir los síntomas y limitar la duración de los brotes. Los medicamentos antivirales, tanto orales como tópicos, se utilizan para tratar las lesiones activas. Los analgésicos proporcionan alivio sintomático. Las medidas preventivas controlan la propagación del HSV-1, lo que incluye practicar una buena higiene bucal, evitar compartir artículos personales durante los brotes y limitar el contacto directo con las llagas.

11. Desórdenes temporomandibulares
Los trastornos temporomandibulares (TTM) son un grupo de afecciones que afectan la articulación temporomandibular, los músculos de la masticación y los tejidos conectivos asociados. La articulación temporomandibular (ATM) es un sistema complejo de músculos, huesos y ligamentos que permite los movimientos necesarios para hablar y masticar. Los TTM causan dolor, movimiento limitado de la mandíbula y ruido en la articulación de la mandíbula durante el movimiento.
Existen más de 30 desórdenes temporomandibulares. Se clasifican en tres tipos principales: dolor miofascial, trastorno interno de la articulación y enfermedad articular degenerativa. El dolor miofascial es la forma más común y se caracteriza por malestar o dolor en los músculos que controlan el funcionamiento de la mandíbula. El trastorno interno implica un disco desplazado, mandíbula dislocada o lesión en el cóndilo, que es el extremo redondeado del hueso de la mandíbula que se articula con el hueso temporal. La enfermedad articular degenerativa se refiere a un grupo de afecciones como la osteoartritis o la artritis reumatoide que afectan directamente la articulación y causan su ruptura.
Las causas de los trastornos temporomandibulares son multifactoriales. Los factores contribuyentes incluyen maloclusiones dentales, bruxismo (rechinamiento de dientes), estrés psicológico y traumatismos. Los síntomas de los TTM incluyen dolor o molestia en la mandíbula, especialmente por la mañana o al final de la tarde, dolores de cabeza, dolor de cuello, chasquidos o crujidos al mover la mandíbula, o incluso un cambio en la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan. El tratamiento de los trastornos temporomandibulares implica un enfoque conservador, como fisioterapia, manejo del dolor, técnicas de reducción del estrés y aparatos orales como férulas o protectores bucales cuando no se requiere cirugía. Se consideran intervenciones quirúrgicas en casos más graves. Se recomienda buscar ayuda profesional en casos de experimentar signos de trastorno temporomandibular.
12. Aftas
Las aftas bucales, o úlceras aftosas afectan el revestimiento de la mucosa de la boca. Están caracterizadas por pequeñas lesiones dolorosas con un centro blanco o amarillo rodeado por un halo rojo distintivo. Las úlceras aftosas se manifiestan típicamente en los tejidos no queratinizados, como el interior de las mejillas, el paladar blando, la base de las encías y debajo de la lengua. Sus causas no han sido demostradas científicamente. Se sospecha que las deficiencias nutricionales, las fluctuaciones hormonales, el estrés, los problemas del sistema inmunitario y la predisposición genética contribuyen al desarrollo de las úlceras aftosas.
El cuadro clínico de las úlceras aftosas se presenta en diferentes formas, siendo la más común la forma menor, que a menudo se resuelve sin cicatrices en una o dos semanas. Las úlceras aftosas mayores son más grandes y profundas, tardan varias semanas en sanar y aumentan la probabilidad de sufrir cicatrices. Las úlceras herpetiformes son menos comunes. Se caracterizan por grupos de pequeñas llagas del tamaño de una cabeza de alfiler. Las úlceras aftosas, a pesar de su naturaleza benigna, provocan un malestar significativo e impiden las funciones bucales, como hablar, comer y cepillarse los dientes, lo que contribuye a una reducción de la calidad de vida.
El tratamiento de las úlceras aftosas implica un alivio sintomático y la aceleración de la curación. Las opciones de tratamiento incluyen agentes tópicos como corticosteroides, antisépticos y analgésicos. Implementar ajustes en la dieta, aumentando la ingesta de vitaminas y minerales como B12, folato, zinc y hierro, es beneficioso para reducir la frecuencia y la gravedad de los brotes. Se recomienda mantener una buena higiene bucal y evitar irritantes como las comidas picantes, las frutas ácidas y los productos dentales abrasivos como medidas preventivas en el tratamiento de las aftas.

13. Bruxismo
El bruxismo es la afección que se caracteriza por el rechinamiento, el apretamiento o el crujir involuntario o habitual de los dientes, que se presenta frecuentemente durante el sueño e, incluso, estando despierto. Las personas con bruxismo aprietan sus dientes de forma inconsciente durante el día o los rechinan por la noche, lo que es más difícil de controlar.
El estrés, la ansiedad, una mordida anormal o los trastornos del sueño son factores que contribuyen a la aparición del bruxismo. Los síntomas del bruxismo son diversos y varían desde molestias en la mandíbula, dolor de cabeza y desgaste dental hasta mayor sensibilidad dental y dolor muscular. Con el tiempo, la afección crónica provoca complicaciones como trastornos de la articulación temporomandibular (ATM), dientes dañados y otras lesiones en el periodonto.
Los dentistas recomiendan el uso de férulas o protectores bucales para prevenir el daño dental provocado por el bruxismo, junto con estrategias para reducir el estrés y la ansiedad. Las modificaciones conductuales, el manejo de los factores contribuyentes y, en algunos casos, los medicamentos se usan para aliviar los síntomas y prevenir la progresión de esta enfermedad bucal.
14. Dientes impactados
Los dientes impactados son aquellos que están bloqueados y no erupcionan en su posición apropiada en el arco dental debido a la falta de espacio, desalineación u obstrucción de otros dientes, como el segundo molar adyacente en el caso de un tercer molar impactado. Los dientes impactados más comunes son las muelas del juicio, seguidos de las cúspides o caninos maxilares. Cualquier diente es susceptible a ser impactado.
Las causas de los dientes impactados son influenciadas por factores genéticos y ambientales. El apiñamiento dental, la pérdida prematura de dientes primarios y el desarrollo anormal de los dientes son los principales contribuyentes a la aparición de dientes impactados. Los síntomas de los dientes impactados no siempre están presentes, pero cuando aparecen, incluyen dolor, sensibilidad, hinchazón en las encías y dificultad para morder o masticar. Los dientes impactados provocan complicaciones más graves, como quistes o infecciones en ocasiones, dañando tejidos y dientes circundantes.
Se usan rayos X, incluidas las radiografías panorámicas, para identificar la ubicación y orientación precisas de la impactación. El tratamiento va desde monitorear la situación y extraer el diente impactado hasta soluciones de ortodoncia diseñadas para crear espacio y facilitar la erupción. Los odontólogos adaptan su enfoque a las necesidades del individuo, teniendo en cuenta factores como la edad de la persona, la alineación del diente impactado y la salud general de los dientes y tejidos adyacentes.

15. Tonsilolitos
Los tonsilolitos, comúnmente conocidos como piedras en las amígdalas, son depósitos calcificados con forma de bolas duras blancas que se forman en las grietas de las amígdalas. Las amígdalas son un par de masas de tejido blando localizadas en la parte posterior de la garganta y son parte del sistema inmunitario del cuerpo, actuando como filtro biológico.
La formación de tonsilolitos comienza cuando sustancias como células muertas, moco, saliva y comida, quedan atrapadas en las criptas amigdalinas. La acumulación de residuos, con el tiempo, se endurece o calcifica, lo que deriva en la formación de tonsilolitos. Entre los factores que contribuyen a su desarrollo se encuentran la mala higiene dental, la amigdalitis recurrente (inflamación de las amígdalas) y los problemas sinusales crónicos. Los síntomas de los tonsilolitos incluyen mal aliento, dolor de garganta, dificultad para tragar y sensación de cuerpo extraño en la garganta.
Las medidas preventivas para los tonsilolitos son el cepillado regular, el uso de hilo dental y el enjuague bucal para reducir la carga bacteriana en la boca, que es un agente clave en la formación y el sustento de los tonsilolitos. Los tratamientos para la afección varían desde remedios caseros, como hacer gárgaras con agua salada, hasta intervenciones médicas, incluida la extracción manual o el rejuvenecimiento con láser. La extirpación quirúrgica de las amígdalas es una opción a valorar en los casos en que los tonsilolitos son recurrentes y problemáticos, o están asociados con amigdalitis crónica.
16. Leucoplasia
La leucoplasia aparece como parches o placas blancas en las membranas mucosas dentro de la cavidad bucal. Las placas no se raspan fácilmente y son únicas de esta patología. La leucoplasia implica una irritación crónica, que surge de factores como el consumo de tabaco, alcohol, ciertas cepas del virus del papiloma humano (VPH) o irritación mecánica por aparatos dentales. La leucoplasia surge como consecuencia de una producción anormal de queratina o hiperplasia del tejido de la mucosa oral.
Las manifestaciones de la leucoplasia varían. Existen casos en las que la leucoplasia surge de forma asintomática y las lesiones blancas se presentan como un hallazgo incidental durante un examen dental.
La leucoplasia, no obstante, es capaz de evolucionar y volverse irregular en apariencia, lo que aumenta el riesgo de sufrir displasia y generar preocupación por un posible estado premaligno. Se recomienda realizar una biopsia y un examen histopatológico para descartar o confirmar cambios displásicos y otras patologías. La leucoplasia aumenta el riesgo de padecer cáncer bucal.
17. Estomatitis por dentadura postiza
La estomatitis por prótesis dentales, o estomatitis protética, es una inflamación crónica de las membranas mucosas orales debido al contacto directo con una prótesis dental. Es una de las enfermedades orales más frecuentes en personas con prótesis dentales. La estomatitis protésica se presenta como lesiones eritematosas (rojas) crónicas que afectan principalmente a las mucosas palatinas.
La patogénesis de la estomatitis por prótesis dentales involucra factores como una higiene dental deficiente, uso continuo de las prótesis especialmente de noche, y la acumulación de placa microbiana, particularmente Candida albicans, que está asociada con la etiología de la afección. Las prótesis mal ajustadas contribuyen a la aparición de estomatitis protésica al causar traumas en las mucosas. La afección no causa dolor a menos que sea grave, sin embargo, un porcentaje pequeño de pacientes experimenta incomodidad o ardor, al consumir alimentos picantes o ácidos.
Los tratamientos para la estomatitis por prótesis dentales incluyen implementar mejores prácticas de higiene bucal para reducir la carga microbiana, asegurar que las prótesis están bien ajustadas y, en algunos casos, usar medicamentos antimicóticos. Se recomienda a los usuarios de prótesis dentales que se quiten sus prótesis de noche para reducir la irritación de la mucosa y permitir que los tejidos orales se recuperen. En casos graves o persistentes, es necesario modificar o reemplazar las prótesis dentales. Los objetivos del tratamiento de la estomatitis protésica son aliviar los síntomas, resolver la inflamación y mantener la salud de los tejidos bucales, previniendo así la recurrencia de la afección.
18. Papilitis lingual
La papilitis lingual es una condición oral caracterizada por la inflamación de las papilas gustativas en la lengua. Esta reacción inflamatoria afecta principalmente a las papilas fungiformes, que participan en la percepción del gusto. La papilitis lingual causa malestar y una alteración temporal en la función gustativa o la experiencia del gusto. Es una enfermedad oral común. La irritación local, estrés, influencias hormonales y comer ciertos alimentos son factores asociados con la aparición de la afección.
La papilitis lingual se manifiesta en forma de pequeñas, dolorosas y rojas o blancas hinchazones en la superficie de la lengua. Las papilas inflamadas son capaces de causar sensación de ardor o una pérdida de la sensibilidad al gusto. La papilitis lingual es típicamente una afección benigna y autolimitada, que a menudo se resuelve sin necesidad de tratamiento médico. Mantener una buena higiene oral y evitar los irritantes conocidos ayuda a acortar la duración de los síntomas y promover la curación.
Se recomienda que las personas que experimentan papilitis lingual se mantengan hidratadas, usen enjuagues bucales salinos y eviten alimentos picantes o ácidos. Algunos dentistas recomiendan tratamientos tópicos para aliviar el dolor o abordar infecciones secundarias si están presentes. La papilitis lingual leve es una condición temporal e inofensiva. Los casos persistentes o recurrentes de papilitis lingual urgen una consulta con un dentista o médico.

19. Bultos en las encías
El agrandamiento gingival, comúnmente conocido como protuberancias en las encías, se caracteriza por el crecimiento o inflamación excesivos de la encía. El crecimiento anormal de la encía surge por una variedad de causas como inflamación crónica, afecciones sistémicas, el uso de ciertos medicamentos o en respuesta a acumulación excesiva de placa bacteriana provocada por una mala higiene bucal.
El agrandamiento gingival se manifiesta de forma difusa o localizada y, en ciertos casos, provoca complicaciones como abscesos dentales.
Para tratar la hipertrofia gingival primero se determina la causa subyacente y luego se procede con el plan de tratamiento adecuado. El tratamiento incluye medidas como mejorar la técnica de higiene bucal, tratamientos periodontales profesionales, revisión y ajuste de medicamentos sistémicos y, en casos más severos, procedimientos quirúrgicos.
20. Glositis
La glositis es una afección bucal caracterizada por la inflamación de la lengua, que provoca cambios en el color, la textura y, a veces, la forma del órgano. Se presenta con varios síntomas, como hinchazón, dolor, enrojecimiento y una apariencia lisa de la lengua debido a la atrofia de las papilas. la glositis es consecuencia de una variedad de factores como deficiencias nutricionales, reacciones alérgicas, infecciones y enfermedades sistémicas.
La glositis se manifiesta de forma aguda o crónica, con diversas causas subyacentes. La deficiencia de vitaminas B12, hierro o ácido fólico aumenta el riesgo de sufrir una glositis atrófica, en la que la lengua adquiere un aspecto suave y brillante. Las reacciones alérgicas a alimentos, medicamentos o productos de higiene dental provocan glositis alérgica, desencadenando inflamación y molestias.
El tratamiento de la glositis consiste en abordar la causa subyacente. Se recomiendan suplementos y ajustes dietéticos si se identifican deficiencias nutricionales. La glositis alérgica o irritativa requiere de la eliminación del alérgeno para ser tratada. Se utilizan agentes antimicrobianos para tratar las glositis que presentan infecciones. Una higiene bucal meticulosa previene y ayuda en el tratamiento de la glositis.
21. Cáncer oral
El cáncer oral es una forma significativa y potencialmente mortal de cáncer que afecta a los tejidos de la boca y la parte posterior de la garganta. Se clasifica dentro de un grupo más amplio de cánceres llamados cánceres de cabeza y cuello, y su aparición está asociada con el uso de productos de tabaco, el consumo excesivo de alcohol y la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Es uno de los tipos de cáncer menos comunes del mundo.
El cáncer oral se manifiesta en las células escamosas que recubren los labios, en el interior de las mejillas, las encías, el piso de la boca, debajo de la lengua y en el paladar duro y blando. Los signos reconocibles del cáncer oral incluyen llagas o úlceras persistentes que no se curan en dos semanas, sangrado o entumecimiento inexplicable en la boca, manchas blancas o rojas en los tejidos orales y dificultad para tragar o masticar. Los controles dentales regulares son necesarios para poder detectar el cáncer oral en una etapa temprana y tratable.
Prevenir y detectar el cáncer oral pronto son las medidas más efectivas para minimizar los daños provocados por esta afección. Las modificaciones en el estilo de vida, como dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol, reducen significativamente las tasas de incidencia. Las iniciativas de salud pública que priorizan la vacunación contra el VPH y promueven las pruebas de detección del cáncer oral que reducen su prevalencia. Los tratamientos incluyen cirugía para extirpar el crecimiento canceroso y radioterapia y quimioterapia según la etapa y ubicación del cáncer oral.
¿Cuáles son los tratamientos más comunes para enfermedades en la boca?
Los tratamientos más comunes para curar o paliar enfermedades en la boca son la incorporación de buenas praxis de higiene bucal, extracciones dentales, empastes, tratamientos de conducto, raspados y alisados radiculares, drenajes, uso de medicamentos e intervenciones odontológicas.
El paso inicial en el tratamiento de enfermedades bucodentales a menudo implica mantener una higiene oral adecuada. En caso de caries, un tratamiento de uso común es la eliminación de la parte cariada del diente, seguida de la colocación de un empaste. Los empastes son materiales como amalgama o resina compuesta diseñados para restaurar la función y la forma normales del diente. El deterioro dental progresivo o los dientes lesionados, requieren tratamientos de conducto para extraer tejido pulpar infectado o dañado, seguidos de la colocación de una corona para fortalecer la estructura restante. En casos de enfermedad periodontal, se realizan raspados y alisados radiculares para limpiar debajo de la línea de las encías y suavizar las raíces de los dientes, lo que ayuda a que las encías se vuelvan a adherir a la superficie del diente.
Para infecciones orales como abscesos, el tratamiento principal incluye el drenaje del absceso y la terapia con antibióticos para eliminar la infección. A las personas afectadas se les indica que usen enjuagues bucales antisépticos para disminuir la carga bacteriana en la boca. Se recetan también medicamentos antimicóticos y antivirales para afecciones orales fúngicas y víricas respectivamente.
Las intervenciones ortodónticas se aplican para corregir la desalineación de dientes y mandíbulas. Los tratamientos de ortodoncias implican el uso de frenillos, alineadores transparentes y otros aparatos dentales para aplicar presión controlada a los dientes, moviéndolos gradualmente hacia la alineación adecuada. Mejoran la apariencia de la boca y su funcionalidad, lo que contribuye a una mejor salud bucal en general. Los tratamientos para enfermedades orales buscan aliviar el dolor, restaurar la funcionalidad, prevenir futuras complicaciones y mejorar los aspectos estéticos de la boca y los dientes.
¿Cómo la higiene bucodental previene enfermedades?
La higiene bucodental previene enfermedades eliminando la máxima cantidad de placa dental posible junto con los patógenos que la generan. Al implementar métodos de higiene bucodental eficientes se previene la producción de ácidos que generan las bacterias de la placa y que dañan el esmalte de los dientes. Utilizando hilo dental e irrigadores orales se elimina placa de las zonas interproximales y de los surcos gingivales evitando enfermedades periodontales. Evitar actividades como fumar, beber alcohol en exceso e ingerir alimentos procesados y bebidas azucaradas forma parte de las medidas preventivas propias de una buena higiene bucal. La mayoría de factores que contribuyen a enfermedades como la caries, los abscesos, aftas, herpes labiales, candidiasis oral, cáncer oral, glositis y papilitis lingual, entre otras, se evitan implementando buenas prácticas de higiene bucal.
¿Cuáles son las enfermedades bucales más comunes en niños?
Las enfermedades bucales más comunes en niños son las caries, la gingivitis y periodontitis juvenil, la maloclusión dental, los traumatismos dentales, la erosión dental y la candidiasis oral.
¿Cuáles son las enfermedades bucales más comunes en ancianos?
Las enfermedades bucales más comunes en ancianos son la caries, la xerostomía, la enfermedad periodontal, la halitosis, la candidiasis oral, la estomatitis protésica y el cáncer oral.